Pasta casera, making of

Spaghetti caseros

A punto de acabar la segunda etapa de mi vida en Italia, no puedo evitar preguntarme: ¿Esto es todo? ¿Así acaba esta historia de amor, tumultuosa e impredecible, que empezamos hace más de cinco años? Es cierto que ha sido intermitente pero también que se ha ido reforzando con cada nueva capa desde el día en que fingí rellenar la casilla “París” en el formulario de Erasmus y en realidad rellené la de “Padova”.

Nuestra historia empezó como las mejores: mintiendo a mi padre que no quería que te conociera. Le valía cualquier sitio menos Italia, así que acabé diciéndole que escogí París como primera opción pero se la dieron a otro (por supuesto, no me creyó). Creo que él, conociéndome, temía que volviera de Italia divida, enganchada, enamorada o que simplemente no volviera. Acertó en todo excepto en que volví. ¿Le ocurre lo mismo a todo el que va de Erasmus o sólo nos pasa a los románticos empedernidos cuando vamos a pequeñas y brumosas ciudades medievales que resultan ser mágicas?

Italia me ha enseñado mucho, aunque me figuro que la mayor parte sonará a estereotipo. Tiene sentido porque la realidad nos llega siempre filtrada precisamente por lo que creemos que es o lo que queremos que sea. Yo quise que Italia me enseñara que se puede ser feliz con muy poco y que hay que disfrutar de los placeres sencillos, de los pequeños rituales que llenan y dan sentido a la vida. Que es mejor vivir rodeado de gente, y que lo que se consigue con esfuerzo sabe mejor que lo que te llega con demasiada facilidad. Supongo que son banalidades pero yo las maduré allí.

Dicho esto, en Italia también aprendí a hacer pasta. Un pequeño ritual para un placer sencillo pero que requiere un auténtico esfuerzo físico y algún que otro salto de fé. Así que si este es de verdad nuestro final, Italia, (aunque algo me dice que no) creo que cuando prepare pasta me acordaré de lo que me enseñaste, sobretodo en Padova  pero también durante este año en Roma y en todas las otras ciudades por las que pasé y en las que siempre fui feliz.

Ingredientes para 2 personas (Es mejor empezar con 200 gramos e ir cogiendo fuerza en los brazos y abdominales, es más cansado de lo que parece…):

  • 100 gramos de harina de grano duro 0,0 (no vale la normal)
  • 100 gramos de harina de sémola (no es fácil de encontrar, si no valen 100 gramos más de harina 0,0)
  • Un huevo (*pequeña aclaración al final del post)
  • 50-100 ml de agua caliente

Pasos:

1. Un salto de fé. Lo que más me sorprendió al preparar pasta por primera vez es que hay que añadir poquísima agua. Así que cuando te encuentras con un montón de migas resecas sobre la mesa, tienes que resistir la tentación de añadir más agua y seguir amasando confiando en que ese montón harinoso se convertirá algún día en una masa sedosa. Obviamente, si resulta imposible, se puede añadir un chorrito más de agua pero la masa de la pasta debe ser recia y sólo se convierte en elástica con trabajo duro

Primer paso para preparar pasta

2. ¿Cansado? Esto no ha hecho más que empezar. Una vez que todos los ingredientes están más o menos amalgamados hay que tirar de abdominales y de brazos y amasar y amasar. La técnica, como todo en Italia, es un ritual bien definido. Se crea una columna de masa, y se va aplastando con fuerza hacia delante “arañando” la superficie de la masa al arrastrarla con la palma de la mano. 

Después, se enrolla la parte estirada hacia uno mismo con los dedos libres y se vuelve a arrastrar. Si se hace bien, la columna de pasta que estaba en vertical empieza a construirse de lateral así que cuando acabamos basta volver a poner la pasta de frente a nosotros y repetir. Así durante al menos 15 minutos hasta que la masa, aunque dura, parezca muy integrada. Cuando termina el amasado, se hace una bolita de masa y se deja reposar media hora en un cuenco cubierto con un trapo húmedo.

Cómo amasar pasta

3. El toque final, ¿quién no quiere otro trasto maravilloso en casa? En teoría se puede hacer pasta sin esta máquina (por ejemplo, orecchiette o cavatelli). En la práctica, es fundamental para la mayoría de las recetas y es la parte más divertida. Además, la máquina tiene un gran punto a favor y es que te quita mínimo 10 minutos de amasado a mano si pasas la masa varias veces por el primer nivel plegando y volviendo a plegar (10 minutos adicionales, los 15 primeros no te los quita nadie, y enteritos).

Et voilà! (como habría dicho en París). Estos son los principios básicos de la pasta fresca. Una vez cortada, se puede hervir directamente (3-4 minutos, probándola todo el rato) o dejar secar durante una noche. En los próximos posts pondré un par de ejemplos de recetas que he preparado últimamente con pasta casera y hablaré del grosor que deben tener las láminas en función de cada receta.Como anticipo: una de las primeras fotos que puse en el blog, Ravioli di ricotta e zucca.

Ah, y para preparar este plato de spaghetti usé una aplicación adicional de la máquina que venía incluida en la caja. Mi máquina es de la marca Atlas y es maravillosa (la venden aquí) pero también hay versiones más baratas como ésta.

* Una aclaración: la pasta se puede hacer con un huevo por persona y 100 gramos de harina, con menos huevos y la parte restante de agua o sólo con agua. Y todas las opciones salen bien si se amasa como es debido. Sin embargo, la pasta al huevo tiende a ser más pesada y es más difícil de preparar al dente. Por otro lado, la pasta sólo con agua sale muy blanquita y parece menos auténtica. Para mí el equilibrio perfecto es un huevo cada dos o tres personas (200-300 gramos de harina).

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About barbacaos

Hola, me llamo Bárbara pero con un nombre así, que no se puede ni acortar en "Bar", ni en "Barba" ni en "Bárbara" (porque entonces no sería acortar) he acabado llamándome de las maneras más insospechadas desde "Barbacoa" hasta "Ruibarbo". De la combinación de estos dos nombres, que son a los que más cariño tengo porque me lo llaman mis amigas del colegio y las de la universidad, nació Ruibarbacaos. Ah, y lo de "caos" lo ha añadido quién me conoce bien… En este blog cuento historias, que es lo que más me gusta en el mundo, y mientras cuento historias cocino, alimento y como. Creo que no hay nada mejor que cocinar para dar de comer a otros o para uno mismo. Espero que estas historias os lleven lejos (o cerca, porque muchas son hacia dentro) y que las recetas os sirvan de inspiración para cocinar, alimentar y comer.

10 responses to “Pasta casera, making of”

  1. Ana says :

    Qué tía! Óle por el post! (de enamorada a enamorada de italia..)

  2. CandyVhorst says :

    Reitero: Me encanta la historia que siempre haces antes de cada receta. Es lo que le da el toque para que sea única y mas exquisita.

  3. Ele says :

    Esta vez casi me ha gustado mas la “historia” que el plato. Te superas cada día, en todos los sentidos, y eso es lo que me gusta de ti!

    pd. Gracias a Italia por haberme dado la oportunidad de conocerte y tenerte a mi lado!! (y ahora mas que nunca, vecina) Nos vemos para comer basta y brindar con uno spritz! Love ya

  4. Myriam says :

    Babs! Voy a tener que poner tu cocina en mi blog con si fuese un restaurante porque MADRE MÍA QUE PINTÓN.

    y lo mejor, como ya comentan.. TU INTRODUCCIÓN!

    Bsito

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