Sandwich caliente para enfrentarse a los cambios


Sandwich caliente de jamón y queso

Hay un momento en el que tomas conciencia de que la vida está hecha de cambios y te invade una especie de pánico de madurez. Sientes que todo es más difícil o más impredecible de lo que te habían contado. Te aterra no saber tomar las decisiones acertadas, no poder controlar todas las circunstancias de la vida, no poder conseguir siempre lo que querrías y lo que es peor: no saber ni lo que quieres.

Yo me sentí así por primera vez con un gran desamor. Hasta perdí las ganas de comer (yo, perder las ganas de comer!). Mi madre, increíblemente paciente, me preparaba sándwiches calientes de jamón y queso y mientras me miraba dar mordiscos desganados intentaba consolarme con verdades absolutas sobre la vida que yo sólo escuchaba a medias, absorta como estaba en pensamientos  catastróficos.

Hace falta tiempo para darse cuenta de que las verdades absolutas no se llaman verdades absolutas por casualidad. Pero poco a poco vas entendiendo que el cambio no es necesariamente malo y que es mejor avanzar con el movimiento de las olas que agitarse presa del pánico o lo que es peor, quedarse paralizado. En definitiva, llega un momento en el que entiendes que aunque no puedas controlar todo lo que te rodea sí está en tu mano la difícil tarea de tomar la actitud adecuada: positiva y valiente.

Aun así, aunque madures y aprendas, cuando soplan aires de cambio a veces es inevitable querer hacerse un ovillo y que te preparen un sándwich calentito, crujiente y cremoso. ¿Cómo podía saber mi madre que eran tan buen remedio para los miedos sin nombre? Seguramente cada persona tenga una receta distinta pero a mí los sándwiches calientes me hacen recordar esas verdades absolutas  que antes me cabreaban y que ahora empiezo a entender. Bienvenido seas, cambio!

Sandwich pringoso

Ingredientes:

  • Pan blanco Bimbo sin corteza (el sabor industrial es parte del truco…)
  • Queso para untar Philadelphia
  • Queso de oveja tierno en cuñas o tranchetes
  • Jamón o pavo cocido Campofrío

Pasos:

  • Untar el pan con el queso Philadelphia, cortar el queso de oveja en cuñas finas o abrir los tranchetes y colocar sobre una de las lonchas de pan
  • Añadir el jamón o el pavo y tostar en una sartén a fuego medio un par de minutos por cada lado o meter en una sandwichera. Mi madre, como no, tiene una sandwichera pero para mi versión de auto-ánimos me tuve que conformar con la sartén.
  • Mordisquear lentamente, reconocer en cada bocado todos los sabores industriales y tan familiares y sentirse un poco mejor.

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About barbacaos

Hola, me llamo Bárbara pero con un nombre así, que no se puede ni acortar en "Bar", ni en "Barba" ni en "Bárbara" (porque entonces no sería acortar) he acabado llamándome de las maneras más insospechadas desde "Barbacoa" hasta "Ruibarbo". De la combinación de estos dos nombres, que son a los que más cariño tengo porque me lo llaman mis amigas del colegio y las de la universidad, nació Ruibarbacaos. Ah, y lo de "caos" lo ha añadido quién me conoce bien… En este blog cuento historias, que es lo que más me gusta en el mundo, y mientras cuento historias cocino, alimento y como. Creo que no hay nada mejor que cocinar para dar de comer a otros o para uno mismo. Espero que estas historias os lleven lejos (o cerca, porque muchas son hacia dentro) y que las recetas os sirvan de inspiración para cocinar, alimentar y comer.

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