Pasta con albóndigas y canela – Innovando ma non troppo

Pasta con albóndigas

En la cocina se puede seguir una receta al pié de la letra, mezclar cosas que has visto aquí y allá pero que te suena que pueden funcionar y finalmente se puede INNOVAR, con mayúsculas. Innovar significa arriesgar… arriesgarte a que si sale mal te quedes sin comer!! Un riesgo demasiado alto que rara vez estoy dispuesta a correr (todavía me acuerdo del día de los espaguetis con cacao y guindilla… y del sándwich que me tuve que comer después).

Supongo que innovar de verdad (tipo ponerle una espuma de vainilla encima a un pescado, hervir arroz con regaliz o ponerle vinagre a un helado de fresas) es lo que te convierte en un verdadero chef pero está claro que yo nunca llegaré a serlo. Soy más bien una copiadora profesional, una cobarde con buena memoria que casi nunca se queda sin comer🙂

Dicho esto, el otro día junté valor para hacer una gran osadía: añadir canela a la pasta! Por supuesto, no me lancé a lo loco, en muchos platos marroquís se añade canela a las salsas de tomate y a los guisos. De hecho, la receta de albóndigas de mi madre de por sí tiene canela así que vale, en realidad no innové… Pero el resultado fue una pequeña y sorprendente maravilla!

Una pasta muy tradicional pero con un toque casi mágico. Un aroma ligeramente exótico, muy muy sutil, lo justo para darte ganas de cerrar los ojos y concentrarte en ese sabor huidizo. Si además te encuentras con pequeños trozos desbaratados de carne empapada en la salsa de tomate con cebolla, con el toque picante de la pimienta y eso que parece dulzor pero no lo es… quiere decir que el milagro de copiar-pegar ha funcionado una vez más.

 Al ataque

Ingredientes para 4 personas

Para las albóndigas (esto es para hacer muchas y congelar, si no se puede dividir por la mitad)

  • 1 kilo de carne picada de buena calidad
  • 2 rebanadas de pan de molde
  • 1/2 vaso de leche
  • 2-3 huevos
  • 1 chorrito de salsa de soja
  • 1 cucharita de café de canela
  • 1 cucharadita de café de jengibre molido

Para la pasta

  • 400 gramos de pasta (mejor pasta larga tipo spaghetti o más gorda)
  • Un bote y medio de tomate Orlando estilo casero
  • Media cebolla
  • Una rama de canela de 6-8 centímetros
  • Pimienta y sal
  • Opcional, un pellizco de azúcar

Plato limpio

Pasos:

Para las albóndigas:

  • En un bol grande poner la carne picada y añadir las especias, el pan mojado en la leche, el huevo ligeramente batido y la soja
  • Si la masa está demasiado pringosa, rectificar con un poco de pan rallado hasta que se puedan hacer bolitas de unos 3 centímetros de diámetro (tienen que estar maleables pero blandas)
  • Rebozar las bolitas en harina y freír en aceite fuerte dándoles la vuelta rápidamente para que se sellen por todas partes pero sin explotar.
  • Apartar. Las albóndigas en este punto no están listas aún, hay que cocinarlas 10-15 minutos en alguna salsa. Mi madre hace una buenísima con cebolla pochada, caldo y coñac pero yo en este caso las cocí en la salsa de tomate de la pasta.

Para la pasta:

  • Sofreír la cebolla con un poco de aceite en una sartén. Cuando esté transparente y un poco doradita, añadir la salsa de tomate y la ramita de canela. También se puede añadir un pellizco pequeño de azúcar.
  • Añadir las albóndigas y dejar que rebaje a fuego suave tapado durante 10-15 minutos. Si la salsa de tomate no es suficiente para cubrir las albóndigas hasta la mitad, se puede añadir medio vaso de agua. Remover de vez en cuando y aplastar un poco las albóndigas para que deshagan. Probar la salsa.
  • Cuando falten 5 minutos, poner a hervir abundante agua, salar y añadir la pasta. Cocer el tiempo indicado. Mientras, reposar la salsa si ya está húmeda pero no líquida.
  • Cuando la pasta esté lista, colar el agua, devolver la pasta a la olla y verter la salsa por encima. Remover rápidamente la pasta con la salsa al fuego y servir en platos hondos.

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About barbacaos

Hola, me llamo Bárbara pero con un nombre así, que no se puede ni acortar en "Bar", ni en "Barba" ni en "Bárbara" (porque entonces no sería acortar) he acabado llamándome de las maneras más insospechadas desde "Barbacoa" hasta "Ruibarbo". De la combinación de estos dos nombres, que son a los que más cariño tengo porque me lo llaman mis amigas del colegio y las de la universidad, nació Ruibarbacaos. Ah, y lo de "caos" lo ha añadido quién me conoce bien… En este blog cuento historias, que es lo que más me gusta en el mundo, y mientras cuento historias cocino, alimento y como. Creo que no hay nada mejor que cocinar para dar de comer a otros o para uno mismo. Espero que estas historias os lleven lejos (o cerca, porque muchas son hacia dentro) y que las recetas os sirvan de inspiración para cocinar, alimentar y comer.

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  1. Recetario | ruibarbacaos - September 24, 2014

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