Cena americana en casa – alitas barbacoa y hamburguesas

Alitas barbacoa making of

Salí del marasmo de cajas. Conseguí que me instalaran el gas. Enchufé la nevera y me di cuenta de que las casas luminosas de día son oscuras de noche si no compras bombillas. Pero lo más importante: cociné. Cociné para otros. Una cena americana para empezar con buen pié (no conseguiré hacer amigos si les pongo brócoli de cena…).

En Milán hace ahora un calor sofocante y húmedo y huele muy fuerte a jazmín, un olor intenso a campo que desconcierta y cubre todo lo demás. Cuando llegas nuevo a una ciudad te fijas en este tipo de cosas que otros dan por hecho. Cuando llegas nuevo a una ciudad todo te entusiasma exageradamente y todo te entristece un poco.

Descubrir que te sientes como en casa entre cuatro paredes que hasta ayer no significaban nada para ti. Plantar semillas y que broten. Comprar 3 trozos minúsculos de 3 quesos distintos en el mercado sin malas caras. Adelantar a un camión en bici y sentirte de repente muy joven.

Entender que a tu alrededor nadie te necesita verdaderamente para ser feliz (al menos por ahora). No saber volver a casa  desde una calle cualquiera. No encontrar en el supermercado la crema hidratante que usas desde hace años. Escuchar en un bar conversaciones de amigos sobre la época universitaria.

Y cocinar.

Alitas de pollo barbacoa

Oh qué buenas… pero qué buenas… Pringosas, con un toque dulce pero nada cansino, picantitas, con la carne tierna, brillante y caliente, que se despega sola del hueso. Qué buenas por dios. No sé si mi receta es mejor que otras. La preparé con lo que tenía en casa, intentando recordar cómo las hace mi hermana. El resultado me pareció maravilloso.

Ingredientes

  • 1 kilo de alitas de pollo bueno, cortadas por la mitad
  • Para el marinado:
    • Polvo barbacoa. Es una mezcla de especias, sal y azúcar. En esta página tienen una receta con muy buena pinta. Yo compré una mezcla ya lista y me gustó mucho, incluía romero y me pareció una buena idea.
    • 2 cucharadas grandes de miel
    • 6 cucharadas de salsa de soja
    • 3 cayenas secas rotas con los dedos
    • No hace falta sal ni aceite. Las alitas son grasientas y la soja es suficiente para salar.
    • Pimienta negra
  • Para pintar las alitas en el horno:
    • 5 cucharadas de ketchup
    • 2 cucharadas de miel
    • 1 cucharada de vinagre blanco

Pasos:

  • Pedir al carnicero que corte las alitas de pollo por la mitad (en el mercado descubrí que las alitas están hechas de dos partes, la fina en ángulo que termina en punta y esa especie de muslito)
  • En un bol de cristal mezclar bien los ingredientes del marinado
  • Añadir las alitas de pollo y con la mano metida en una bolsa de plástico mezclar para que se impregnen bien, apretando un poco la mezcla sobre la carne. Espolvorear con pimienta negra molida
  • Tapar el bol con plástico y meter en la nevera
  • Después de media hora, remover las alitas para que las que estaban abajo (en contacto con el liquido) pasen arriba y viceversa. Tapar y meter en la nevera otra media hora. Repetir el proceso después de otra media hora
  • Pasadas dos horas, las alitas están en un buen punto de marinado. La carne esta sabrosa, el interior aún con sabor a pollo y la piel exterior con un sabor potente. A mí me gusta este equilibrio pero si se deja marinar la carne durante dos horas más el sabor penetrará todavía más en la carne
  • Calentar el horno a 200 grados con calor superior e inferior
  • Colocar las alitas sobre una bandeja de horno sin apiñarlas
  • Mezclar los ingredientes para el baño y con un pincel de silicona o cuchara pintar la parte expuesta de las alitas.
  • Meter las alitas en el horno a media altura sobre una rejilla durante 15 minutos
  • Después de 15 minutos, sacar del horno, dar la vuelta a las alitas, pintarlas con el baño y volver a meter en el horno. Repetir esta operación cada 10 minutos. Yo las dejé en total 40 minutos y estaban en su punto, bien caramelizadas por fuera y tiernas por dentro

hamburguesa making of

Hamburguesas muy caseras 

Tener una picadora de carne en casa es algo bastante absurdo. Pero si la tienes, oh, si la tienes significa que puedes comer hamburguesas perfectas, sabrosas y ligeras. También vale pedir al carnicero que te pique trozos escogidos de carne. Lo importante es evitar la carne ya picada, que en mi experiencia suele ser mala, con demasiada grasa y demasiada agua.

Ingredientes (para 4 hamburguesas)

  • 4 panes de hamburguesa
  • 1 kilo de carne roja (el típico trozo enorme de carnicería que sirve para picar o hacer dados pero magra y con buena pinta)
  • Dos lonchas gordas (1cm?) de panceta/bacon sin ahumar mediamente grasa (con parte de grasa y parte de carne rosita).
  • 4 lonchas de panceta/bacon no demasiado ahumado (una por hamburguesa)
  • 4 lonchas fina de queso cheddar (una por hamburguesa)
  • Un pepinillo en salmuera dulce (los mejores son los de Ikea, yo compré en el mercado uno bueno de sabor pero con un aspecto blanquecino horrible – me remito a la foto más adelante…)
  • Ketchup y mostaza

Pasos:

  • Picar la carne y las lonchas de panceta juntas. La panceta aportará grasa a la carne magra y le dará mucho sabor (el toque americano)
  • Preparar bolas de carne del tamaño de la palma de la mano
  • En una sartén, cocinar rápidamente el bacon a fuego fuerte para que se cocine y se dore
  • Calentar otra sartén grande con un poco de aceite a fuego fuerte
  • Salpimentar la carne y apoyarla sobre la sartén caliente apretando para que quede de 2,5 cm de grosor. Cocinar durante dos minutos sin moverlas (para que se hagan tipo parrilla)
  • Dar la vuelta a las hamburguesas, posar rápidamente una loncha de queso sobre cada hamburguesa y cocinar otros dos minutos para carne al punto
  • Mientras, en la sartén del bacon, tostar el pan cortado por la mitad (cogerá un poco de la grasita que ha soltado el bacon y se tostará)
  • Montar la hamburguesa superponiendo todo

Hamburguesa bacon y queso

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About barbacaos

Hola, me llamo Bárbara pero con un nombre así, que no se puede ni acortar en "Bar", ni en "Barba" ni en "Bárbara" (porque entonces no sería acortar) he acabado llamándome de las maneras más insospechadas desde "Barbacoa" hasta "Ruibarbo". De la combinación de estos dos nombres, que son a los que más cariño tengo porque me lo llaman mis amigas del colegio y las de la universidad, nació Ruibarbacaos. Ah, y lo de "caos" lo ha añadido quién me conoce bien… En este blog cuento historias, que es lo que más me gusta en el mundo, y mientras cuento historias cocino, alimento y como. Creo que no hay nada mejor que cocinar para dar de comer a otros o para uno mismo. Espero que estas historias os lleven lejos (o cerca, porque muchas son hacia dentro) y que las recetas os sirvan de inspiración para cocinar, alimentar y comer.

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