Pasta con flores de calabacín y anchoas – Historia de ida y vuelta

Pasta con flor de calabacin y anchoas

Esta es una historia Italo-Cantabra. Un maridaje cultural de ida y vuelta que tiene por protagonista una delicia poco sexy y el orgullo de Santoña: la anchoa. La producción de filetes de anchoa en conserva empezó en Santoña (mi pueblo) a finales del siglo XIX con la llegada de un puñado de familias Sicilianas que trajeron consigo la técnica de la salazón. A partir de ahí, la técnica se depuró hasta convertirse en arte y el arte en culto (o casi).

Hoy en día las anchoas del Cantábrico son una delicatessen: filetes de pescado limpísimos, carnosos, al punto de sal y brillantes que en mi casa a veces comemos con cuchillo y tenedor. Siempre solos o con pan, como mucho con un chorrito de aceite y  unos trocitos minúsculos de ajo que aportan un toque ligeramente dulce y picante pero respetan el pescado.

En Italia sin embargo la anchoa nunca ha superado el nivel de condimento. Mi alma de Santoñesa aulló de dolor la primera vez que vi una anchoa sobre una pizza, grisácea y recocida, o cuando vi otra anchoa derretirse en una salsa de tomate puttanesca. Aunque me pareció traumático, con el tiempo he aprendido a apreciar el uso Italiano de la anchoa como una inyección de sabor en otros platos, un toque salado con retrogusto animal en vez de mineral.

Y aunque mi religión me impide cocer una anchoa (aunque no sea Cántabra y sobada a mano) puedo aceptar que lo haga mi novio🙂 como en esta receta, una cena sorpresa que me encontré a la vuelta del trabajo y en la que no tuve la más mínima oportunidad de manduquear. Menos mal, porque la habría estropeado. Era perfecta: la pasta al dente, las flores crujientes y ligeramente dulces, el sabor casi imperceptible del ajo y la sal de las anchoas uniéndolo todo. Un plato que habría hecho llorar (de placer) al Santoñés más recalcitrante.

Flores de calabacin en remojo

Ingredientes para dos personas

  • 200 gramos de fusilli bucati corti (perfectos para esta receta)
  • 6 flores de calabacín grandes (en Italia son muy fáciles de encontrar, en España no sé)
  • 6 filetes de anchoa
  • 1 diente de ajo
  • Aceite
  • Harina
  • Pimienta (la pimienta es clave)

Pasos

  • Poner a hervir agua abundante en una olla mediana y añadir una cucharada de sal gorda cuando empiece a hervir. La pasta tiene que estar salada pero no demasiado porque el condimento es fuerte
  • Mientras, lavar las flores de calabacín con agua fresca, secarlas con cuidado y cortarlas en tiras de dos centímetros quitando el tallo
  • Calentar un poco de aceite en una sartén a fuego medio con un diente de ajo (sólo un par de cucharadas, lo justo para que las flores no se peguen)
  • Rebozar las flores en harina y posar una primera tanda sobre el aceite delicadamente. Dorar durante un minuto con la sartén tapada para que no pierdan toda el agua. Girar para que se doren por el otro lado un minuto más. Sacar de la sartén, apartar y hacer la otra tanda.
  • Echar la pasta en el agua hirviendo y cocer el tiempo indicado (muy importante que estén al dente, mejor demasiado dura que demasiado hecha). Probar el punto de sal a mitad proceso, en ese momento se puede corregir echando un poco más de sal si hace falta luego ya es tarde
  • Cortar las anchoas en trocitos de 1-2 centímetros
  • Cuando falten dos minutos para la pasta, volver a colocar las flores fritas sobre la sartén usada para freír y calentar a fuego suave. Colocar las anchoas por encima de las flores para que se calienten un poco. Remover delicadamente una o dos veces. Apartar la mitad de las flores con anchoas en un plato
  • Colar la pasta pero sin que pierda toda el agua. Basta un poquito de la humedad del agua de cocción (que cuando deje de colar no agitemos el colador). El agua de la pasta junto a la harina del frito ayudarán a crear un poco de “salsita”.
  • Verter la pasta sobre la sartén donde están las flores y las anchoas a fuego suave. Remover, espolvorear bien con pimienta molida y emplatar. Colocar encima de la pasta en el plato la otra mitad de las flores (estas quedarán crujientes porque no se han humedecido con el agua de la pasta). Enjoy

Fusilli bucati corti con fiori di zucchine fritte

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About barbacaos

Hola, me llamo Bárbara pero con un nombre así, que no se puede ni acortar en "Bar", ni en "Barba" ni en "Bárbara" (porque entonces no sería acortar) he acabado llamándome de las maneras más insospechadas desde "Barbacoa" hasta "Ruibarbo". De la combinación de estos dos nombres, que son a los que más cariño tengo porque me lo llaman mis amigas del colegio y las de la universidad, nació Ruibarbacaos. Ah, y lo de "caos" lo ha añadido quién me conoce bien… En este blog cuento historias, que es lo que más me gusta en el mundo, y mientras cuento historias cocino, alimento y como. Creo que no hay nada mejor que cocinar para dar de comer a otros o para uno mismo. Espero que estas historias os lleven lejos (o cerca, porque muchas son hacia dentro) y que las recetas os sirvan de inspiración para cocinar, alimentar y comer.

4 responses to “Pasta con flores de calabacín y anchoas – Historia de ida y vuelta”

  1. Tina Banks says :

    Que bueno, pero estoy a diet total, que sino no me entran los modelitos que enseño en mi blog. Bss

    • barbacaos says :

      Diet total.. uffff.. debería planteármelo aunque con este clima raro no he tenido que enfrentarme aún a la realidad y ando despistada todavía con mis lorcillas invernales🙂

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