Merluza frita – antojo de mis veranos impredecibles

Merluza frita con lechuga
Si dices “verano” yo digo “mar“. Hasta aquí bien. También digo “paseos“, paseos por la playa, paseos por el pueblo, paseos por el paseo… Y digo “pescado“, a todas horas y en todas sus variantes, pescado hasta que suplicas un filete o una pechuguita de pollo a la plancha. Hasta aquí bien también.

Pero si dices “verano” yo además digo “bizcochos en el horno“, “siestas con sudadera y calcetines“, “lecciones de punto“, “duchas calentitas” y “piel de gallina“. Son los impredecibles veranos en Cantabria, con días que empiezan lluviosos y terminan sorprendentemente bien o que se despiertan con un sol radiante y dura lo que tardas tú en desayunar y poner un pie en la arena.

Son veranos donde el “bon ton” quiere que a la playa vayas sin sombrilla y donde la sabiduría popular, en cambio, sugiere que te lleves dos toallas, una para tumbarte y otra para cubrirte. Veranos de viento alocado, olas altas, pozas bajas y tardes en el pueblo, repeinado y bien vestido, vestigios de una época dorada de “baños de ola” que ha impregnado toda la costa.

Julio se me está haciendo eterno y el cuerpo me pide un anticipo: la merluza rebozada de mi madre, uno de los “must” del menú pescado-only del verano. Comprada por mi madre en el mercado de abastos el lunes a primerísima hora, cuando todos los demás dormimos. Fresquísima, frita al punto justo, húmeda, tierna, perfecta… un plato que sabe más a delicado que a frito.

No hace falta decir que mi versión, hecha con merluza congelada en trapecios perfectamente rectilíneos de supermercado, es sólo una triste copia. No es ni de lejos tan esponjosa y desde luego no tiene tanto sabor. Pero con el rebozado, el tiempo justo de fritura y una buena ensalada rizada de mercado italiano al lado bastó para calmar el antojo, por ahora…

Merluza con lechuga y pan

Ingredientes para dos

  • 400 gramos de filetes de merluza congelada (un paquete tipo Pescanova) cortados por la mitad
  • 10 cucharadas de harina normal en un plato llano
  • Un huevo batido en un plato hondo
  • Aceite de oliva para freír (el suave, no el extra-super-virgen)
  • Sal y pimienta (la pimienta es un toque mío, mi madre en realidad no la pone)

Pasos

  • Descongelar con tiempo los filetes. En estos días de calor terrible (al menos en mi casa) basta con sacarlos del congelador un par de horas antes de cocinarlos y dejarlos sobre un plato hondo en la cocina
  • Poner a calentar aceite en una sartén a fuego medio-fuerte. No hace falta mucho aceite, basta un dedo, que llegue hasta un poco menos de la mitad de los filetes tumbado (luego se les da la vuelta y llegará hasta la otra mitad)
  • Secar los filetes con un poco de papel de cocina para quitarles el agua del descongelado. Salar bien por los dos lados (para mí, lo más rico de este plato sencillísimo es que la merluza esté bien saladita.
  • Pasar tres trozos de merluza por la harina hasta que esté cubierta por todas partes. No hay que manosear demasiado porque entonces la harina, al apretarla contra la carne, se despega en pegotes. Es mejor hacerlo rápido con las manos  o ayudarse con dos cucharas. También hay que cubrir los cantos!

Merluza friendose

  • Pasar los tres trozos enharinados por el huevo dándole dos o tres vueltas rápidas, cogerlos con las cucharas y pasarlos a la sartén. El aceite estará en el punto justo cuando al echar unas gotitas de huevo haga enseguida pompitas
  • Dejar los tres trozos dorándose por un lado entre pompitas de aceite y huevo. Mientras, preparar otros tres trozos de merluza con harina y huevo
  • Dar la vuelta a los trozos que están en la sartén pasados dos minutos más o menos, cuando empiecen a coger color doradito y añadir los otros tres trozos nuevos a la sartén, siempre en orden para acordarte de cuales metiste antes. En mi sartén cabían seis trozos a la vez.
  • Pasado un minuto, levantar un poco los primeros tres trozos de merluza para ver si estan doraditos, el canto también tiene que haberse dorado. Sacar de la sartén y dejar reposar sobre un plato con papel de cocina. Repetir con todos los trozos. El tiempo de cocción depende del grosor pero es verdaderamente corto para que estén jugosos.
  • Preparar una buena ensalada de lechuga rizada con bien de sal, aceite y vinagre blanco
  • Conseguir un poco de pan. La merluza sin pan está incompleta
  • Añadir un toque de pimienta sobre los trozos de merluza una vez en el plato y disfrutar

El rebozado tierno de la merluza

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About barbacaos

Hola, me llamo Bárbara pero con un nombre así, que no se puede ni acortar en "Bar", ni en "Barba" ni en "Bárbara" (porque entonces no sería acortar) he acabado llamándome de las maneras más insospechadas desde "Barbacoa" hasta "Ruibarbo". De la combinación de estos dos nombres, que son a los que más cariño tengo porque me lo llaman mis amigas del colegio y las de la universidad, nació Ruibarbacaos. Ah, y lo de "caos" lo ha añadido quién me conoce bien… En este blog cuento historias, que es lo que más me gusta en el mundo, y mientras cuento historias cocino, alimento y como. Creo que no hay nada mejor que cocinar para dar de comer a otros o para uno mismo. Espero que estas historias os lleven lejos (o cerca, porque muchas son hacia dentro) y que las recetas os sirvan de inspiración para cocinar, alimentar y comer.

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