Increíble curry vegetariano – quién quiere pollo

Curry vegetariano listo para comer
Igual sólo me pasa a mí (siempre tendré esa duda: soy yo o somos todos?) pero hay momentos en los que la vida me da una pereza terrible. El mal del que no tiene problemas de verdad, está claro. Y me repito que la vida es bella, que tengo que estar agradecida por lo que tengo, que tengo que poner de mi parte, que sí. Pero a veces, cuando la rutina te asfixia, las cosas no salen como esperabas, tienes dudas cósmicas o ves acercarse dificultades por el horizonte, es como si tu micromundo te superara y te entraran ganas de dar al “pause”.

En esos momentos yo me pongo un vídeo de Bollywood. Por la mañana en pijama o en la oficina y con cascos, hasta que se me escapa un bamboleo de hombros y una sonrisa estúpida. Un shock cultural edulcorado: para  no hay nada que anestesie mejor el existencialismo inútil. Hombres pseudo-sexys bailando al unísono, mujeres ondulantes, cubiertas de joyas y vestidos brillantes. Miradas picaronas como si tuvieran 15 años y sonrisas radiantes, de esas que en los videoclips occidentales hemos cambiado por caras de asco.

La comida india para mí tiene un efecto parecido. Me fascina, me hipnotiza, hace que desee con todas mis fuerzas apropiarme de ese mundo de sabores complejos que claramente no domino. Sabores que se ríen de tu abanico gustativo, tan limitado, y parecen gritar: “Abre los ojos, el mundo es mucho más. Más grande, más rico y más intenso que tu micromundo. Satúrate de la riqueza del mundo, huele, saborea y recuerda… y para que recuerdes, te regalo una indigestión. Ale, nos vemos, dentro de tres horas”.    

No es fácil acertar con la cocina india. Lo mejor es ir a un restaurante, pedir un menú degustación en platillos de cobre y dejarse empachar por alguien que se crió con un chile picante en mano. Aun así, desde hace años he estado obsesionada con replicar los verdaderos sabores indios y este ha sido hasta la fecha el mejor resultado. Con trampa y pasta de bote pero aun así tan logrado que, con tabla de planchar por medio, conseguí viajar a miles de kilómetros de distancia. Ah, y sin pollo. Ninguna falta.

Aquí dejo una pequeña selección de momentos “Bollywood”. Antes de visualizar, asegurarse de tener los cascos puestos. Advertencia: para muchos puede resultar irritante, a mi me encanta.

Ingredientes curry vegetariano

Ingredientes para 3-4 personas

Para el curry:

  • 1 patata dulce mediana (en realidad no son dulces, son como nabos sosillos, grandes y blancos pero para esta receta son perfectas, el sustituto mejorado del pollo)
  • 1 berenjena mediana
  • 1 cebolla pequeña (yo usé una tipo echalota)
  • 1 ramo de espinacas o cualquier otra hoja verde no demasiado amarga
  • Curry en pasta tipo Korma Paste
  • 2 cucharadas de harina
  • Una latita de leche de coco (150-175mL)
  • Un chorrito de leche (50-100mL)
  • Aceite

Para el arroz:

  • Un tazón de arroz
  • Un tazón y medio de agua
  • 2-3 semillas de cardamomo (da un sabor increíble al arroz basmati aunque en esta receta la verdad es que no se siente mucho, el curry es demasiado fuerte)
  • Sal

Pasos de la receta

Para el curry:

  • Cortar la patata dulce y la berenjena en cubitos de un centímetro. Para hacerlo lo mejor es cortar ambas verduras en rodajas de un centímetro, luego en tiras de un centímetro y por ultimo transversalmente para conseguir cubos
  • En una olla mediana, poner un chorrito abundante de aceite a calentar a fuego fuerte. Añadir la patata dulce y sofreír durante unos cinco minutos removiendo de vez en cuando para que los cubos no se peguen a la base de la olla.
  • Pasados estos 5 minutos, dejar la patata a fuego medio en la olla. En una sartén o cazuela, poner otro chorro abundante de aceite a calentar a fuego fuerte y echar los cubitos de berenjena. Este proceso parece un poco raro pero tiene una razón de ser. Antes de cocer la verdura con el curry, es bueno darle un toque de sofrito. Como la mejor olla para curry (para un curry de 3-4 personas) es una olla mediana, la base de la olla estará ya llena de patata dulce y la berenjena no se puede sofreír.
  • Pasados un par de minutos, pasar la berenjena sofrita a la olla con la patata dulce (que sigue a fuego medio).

Un bocado de buenìsimo curry

  • En la olla con la berenjena y la patata, añadir tres cucharadas muy abundantes de pasta de curry (es como un tercio del bote o incluso un poco más, parece una barbaridad pero hay que tener fe, si te quedas corto el curry no sabe a nada).
  • Remover “en seco” los trocitos de verdura con el curry. La verdura tomará un color anaranjado y la pasta de curry se calentará y tostará un poquito al contacto con la base de la olla. En este punto, la casa empezará a oler a calle de Bombay pero valdrá la pena. Lo importante es no tener un tendal dentro de casa con ropa limpia, abrir una ventana (compartir Bombay con el resto de la ciudad) y lavarse el pelo después
  • Apartar la verdura hacia un lado de la olla, dejar un espacio del culo de la olla libre, echar un chorrito de aceite y dos cucharadas rasas de harina. Remover con la cuchara de madera, primero el aceite y la harina y luego mezclar con toda la verdura. Esto sirve para dar cremosidad a la salsa, ligar todos los ingredientes y que quede una salsa densa maravillosa al final de la receta
  • Ahora viene la clave de la receta, 100% resultado de la casualidad y no del buen hacer culinario (me despisté y me puse a hacer otras cosas) pero que funcionó genial: tapar la olla, bajar el fuego a mínimo o mejor apagarlo y ponerse a lavar las hojas de espinacas y a abrir la lata de leche de coco y a preparar el arroz. Dejar pasar unos 5-7 minutos. La verdura se cocinará al vapor, en su propia humedad cargada del aroma a especias. Así se consigue (al menos yo conseguí) un curry increíblemente aromático y unas verduras en su punto, muy muy tiernas.

Despues de echar la leche de coco

  • Pasados esos minutos, subir el fuego y verter la leche de coco en la olla. No debe ser mucha, sino colarse entre los trozos de verdura y ayudar a que el conjunto hierva ligeramente. Pasados unos 4 minutos, la mezcla se habrá vuelta más densa y pastosa. En este momento añadir un chorrito de leche para rehumedecer, remover unos segundos, añadir las espinacas, remover otra vez, apagar el fuego y tapar. Para que las espinacas estén bonitas y al dente hay que echarlas en el último momento, a fuego apagado, se cocinarán en el calor que queda en la olla.

Para el arroz:

  • Poner un cazo grande o una olla mediana a fuego medio-fuerte
  • Verter la taza de arroz basmati y añadir las semillas de cardamomo. Remover con una cuchara de madera durante un minuto. Este proceso sirve para tostar ligeramente el arroz y ayudar a que libere su aroma como a nueces. No se trata de que se “dore” sino de que pase de blanco translucido a un blanco un poco más opaco.
  • Agitar el cazo ligeramente para que el arroz se distribuya homogéneamente. Esto es importante porque con esta receta ya no se vuelve a tocar el arroz. Verter el agua y bajar a medio suave-medio
  • El agua empezará a evaporar, cuando entre el arroz se formen cráteres por las burbujas, tapar dejando un huequito y cocer un par de minutos más. Destapar, probar. Si está muy duro, añadir otro chorrito de agua y dejar hervir otro par de minutos Si está casi pero un poco al dente (hay que probar el arroz de arriba y el de abajo) tapar del todo y dejar reposar, se terminará con su propio vapor.

Nota: es probable que la olla en la que cocinamos curry huela a curry durante unos días o para siempre.  Es bueno limpiarla bien con papel de cocina después de cocinar (con un trapo no, o habrá que tirar el trapo), poner a remojo en agua caliente con Fairy, dejar un rato, limpiar bien y aceptar los hechos. En los días siguientes se puede usar la olla para cosas fuertes pero no para arroz con leche…

Otra nota: no usar cucharas de madera para remover el curry! usar siempre acero para que no se impregne de olor ni de color

Ultima nota: se puede hacer de más y congelar, muy bien cerrado, eso si. Supongo que el sabor seguirá siendo el mismo, la textura no sè.

Listo para congelar

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About barbacaos

Hola, me llamo Bárbara pero con un nombre así, que no se puede ni acortar en "Bar", ni en "Barba" ni en "Bárbara" (porque entonces no sería acortar) he acabado llamándome de las maneras más insospechadas desde "Barbacoa" hasta "Ruibarbo". De la combinación de estos dos nombres, que son a los que más cariño tengo porque me lo llaman mis amigas del colegio y las de la universidad, nació Ruibarbacaos. Ah, y lo de "caos" lo ha añadido quién me conoce bien… En este blog cuento historias, que es lo que más me gusta en el mundo, y mientras cuento historias cocino, alimento y como. Creo que no hay nada mejor que cocinar para dar de comer a otros o para uno mismo. Espero que estas historias os lleven lejos (o cerca, porque muchas son hacia dentro) y que las recetas os sirvan de inspiración para cocinar, alimentar y comer.

6 responses to “Increíble curry vegetariano – quién quiere pollo”

  1. lirioscake says :

    Mmmmmm esta la hago! Qué ricoooooo!

  2. Ele says :

    Que bueno leerte siempre! Eres D.E.L.I.C.I.O.S.A. como tus recetas! Que a partir de ahora pienso compartir en mi muro. Lov u!

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