Archive | January 2014

Galletas para preparar con o sin niños – Piojos… en serio???

Galletas de mantequilla listas para comer

EN SERIO??? Qué sentido tienen los piojos con 27 años??? PIOJOOOOOS!!! A ver si van a ser retro… Y si son retro, me convierten en una hipster? Es un castigo divino o debería interpretarlo como una señal para 2014? Creo que en realidad significa que cuando tienes cinco adorables sobrinas en edad escolar y debilidad por los abrazos pegajosos deberías usar precaución… Un traje de neopreno o un chubasquero, por ejemplo.

Lo sé, lo sé. Seguramente los piojos, los insectos en general, no estén en el top 10 de mejores temas a tratar en un blog de cocina (a no ser que tengan este aspecto). Pero necesitaba compartir mi drama. Porque tener piojos con 27 es más complicado de lo que parece:

  • De pequeño no sabes lo que es un piojo. De mayor sí (te documentas… beurk, menos mal que al parecer tenìa pocos, adolescentes y perdidos en la maleza…)
  • Si en el cole te rascas la cabeza eres uno más entre una horda de niños infestados. Si te rascas la cabeza más de dos veces en una reunión de trabajo empieza a parecer que no te duchas
  • Cuando tienes piojos de pequeño, una amantísima madre despliega valientemente el arsenal de guerra y se prepara para la batalla vinagre en mano. Un amantísimo novio, en cambio, se descojona de ti mientras reproduce el muro de Berlín entre su lado de la cama y el tuyo

En fin, como adulta bien documentada que soy, creo que he gestionado esta crisis con dignidad. Y para demostrar que no guardo rencor a los pequeños y tóxicos angelitos que han alumbrado mis hermanas, publicaré esta receta de galletas, perfecta para preparar con niños (mejor con mandil… y traje de neopreno). Unas galletas de mantequilla ligeras (ni harinosas ni grasientas) y no demasiado dulces, perfectas para acompañar el café de sobremesa y picotear furtivamente con un vaso de leche fría.

Cortando galletas

Ingredientes (yo preparé la mitad de esta cantidad para dos bandejas de galletas)

  • 4 yemas de huevo
  • 300 gramos de mantequilla blandita (a temperatura ambiente)
  • 600 gramos de harina
  • 200 gramos de azúcar
  • Ralladura de limón (un toque basta), también se puede usar esencia de vainilla
  • Azúcar glas (para decorar al final y para dar un empujoncito de dulzor porque no son galletas muy dulces)

Nota: con la clara de los huevos se pueden hacer merengues pero por ahora no dejo receta (si… los hice y fueron un fracaso, lo reconozco). Prometo receta pero hasta entonces siempre se pueden usar para hacer tortilla o quiche light con algún huevo más.

Pasos:

  • Mezclar la mantequilla con el azúcar en un bol grande con una cuchara de madera. Si la mantequilla está algo fría, se formarán pelotas. Seguro que hay maneras rápidas de resolver este problema (por ejemplo, usando un robot de cocina o incorporando inmediatamente las yemas de huevo) pero como es una receta con niños, está bien pasarse 10 minutos intentando que azúcar y harina se unifiquen a golpes de dorso de cuchara
  • Añadir las yemas de huevo y seguir removiendo con la cuchara de madera hasta que los ingredientes estén bien ligados (con el huevo es más fácil, aún así hay que asegurarse de que la mezcla es homogénea, sin grumitos)
  • Añadir la ralladura de limón o la esencia de vainilla
  • Incorporar poco a poco la harina, primero integrándola con la cuchara y luego con las manos cuando la masa empiece a endurecerse
  • Formar una bola uniforme y compacta con la masa, colocar en un bol, cubrir con papel film y dejar reposar en la nevera durante media hora

Galletas recién hechas

  • Mientras, limpiar bien la superficie de una mesa (vale todo, plástico, cristal.. todo menos madera sin barnizar porque absorbería la grasa de la masa y se mancharía para siempre jamás)
  • Poner a calentar el horno a 160-180 grados con aire caliente (o calor superior e inferior, pero no grill). En teoría se cocinan a 180 pero en el horno de mi madre, la primera tanda se me tostò un poco demasiado rápido así que bajé la temperatura
  •  Sacar la masa de la nevera, apoyar sobre la superficie limpia y dividir en un par de bolas. Extender con un rodillo de madera o una botella de cristal a falta de rodillo
  • Se debe conseguir una lámina de masa de unos 5-7 mm de espesor. La masa no debe ser muy fina porque entonces las galletas se pueden quemar más fácilmente y además cuesta despegarlas de la mesa. Si son demasiado gordas en cambio son pesadas de comer
  • Usar cortadores con formas (mis favoritas son unas de estrellas de distintos tamaños que tiene mi suegra pero con mi sobrina utilicé un mix de animales y formas varias)
  • Cortar y apoyar las formas listas en una bandeja de horno cubierta con papel parafinado sin apelmazarlas (porque hinchan un poquito)
  • La masa se puede volver a amasar y extender todas las veces que haga falta
  • Hornear durante unos 10-15 minutos en el horno. Hay que estar atento porque se pueden quemar. Echar un ojo de vez en cuando y cuando empiecen a estar bien doradas se pueden sacar (terminan de “cocerse-secarse” fuera del horno.
  • Una vez fuera del horno, dejar enfriar sin moverlas sobre la propia bandeja y pasado un buen rato (20 minutos) espolvorear con azúcar glas. Si se espolvorea el azúcar en caliente se funde al entrar en contacto con la galleta y queda una cobertura grasienta en vez de blanquita y suave

Galleta con el punto justo de crujiente

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