Archive | April 2014

Por una vida más sana – Zumo de colores y bizcocho de fibra

Bizcochito fresco

Ahora en Italia están poniendo una serie inglesa que se llama “Eres lo que comes” dirigido por una nutrióloga muy mediática llamada Gillian McKeith. En la serie, la buena de Gillian se dedica a cazar pobres ingleses con sobrepeso por el supermercado y a imponerles una dieta más saludable con resultados más o menos sorprendentes.

La serie tiene dos momentos álgidos:

  1. Cuando Gill pone sobre una mesa toda la comida ingerida en una semana por el paciente. Una escena hipnótica en la que uno piensa “Ay dios, qué guarrada… pero mmmm… pero qué mal… aunque me comería esa hamburguesa ahora mismo”.
  2. Cuando Gill se pone a analizar las heces de los pacientes. La escena es más desagradable si cabe cuando los pacientes son pareja y el momento es compartido: cada uno con su tupper-ware, sentaditos en el borde de la bañera. Está claro que el rollo escatológico es una pieza clave del éxito.

No entraré en el mérito de la serie pero, como todos los realities, si quieres te hace reflexionar. A mí lo que más me ha impactado es que el color de la piel de los pacientes claramente no es como debería ser, que viven sin energía como si les faltara cuerda y que casi todos se han dado por vencidos en la batalla cotidiana de quererse a uno mismo.

Desde luego, si ese es el efecto de una alimentación sin las vitaminas y la fibra de la fruta y la verdura, yo no lo quiero para mí. Y aunque mi dieta-mediterránea-con-pequeños-excesos está muy lejos de lo que se ve en la serie, he pensado que a mi cuerpo no le vendría mal una ayuda extra para afrontar cada día al máximo.

Por eso, he empezado un pequeño proyecto que consiste en levantarme una hora antes de lo normal cada mañana (o sea, una hora y 10 minutos antes de tener que estar en el master) y prepararme un buen desayuno basado en batidos o zumos de frutas y verduras, frutos secos y semillas buenas.

Gillian trabajando

Para algunas recetas hace falta extractor de zumos, para otras trituradora y para la mayoría basta una batidora normal de mano. Estas son las fotos del primer zumo, un rico desayuno de domingo, y del bizcocho que preparé con las fibras que quedaron en el extractor para comer durante el resto de la semana.

La extractor no cuesta mucho (aquí algunos precios). Yo lo tenia ya como parte de la Kenwood. Lo único malo es que se queda toda la fibra sin usar y es una pena. Por eso he estado investigando y he encontrado esta receta de bizcocho  que no está nada mal. Es mucho más sano que un bizcocho normal (menos azúcar, menos aceite, menos harina) y el sabor es rico y especial. Si no se quiere arriesgar, mejor usar sólo la fibra de zanahoria, manzana o piña.

Ingredientes:

  • 3 naranjas
  • 1 manzana (mejor verde)
  • 4 rabanitos
  • 2 zanahorias
  • Un centímetro de raíz de jengibre

Pasos:

  • Limpiar la manzana, los rabanitos y las zanahorias. Cortar la manzana en gajos
  • Cortar y pelar el trozo de jengibre
  • Exprimir la naranja (con exprimidor o con las manos y paciencia)
  • Pasar por el extractor los demás ingredientes y mezclar el zumo resultante con el zumo de naranja
  • Beber rapidísimo!!

Centrifugando...

Ingredientes para un bizcocho de fibra de fruta y verdura

  • 200 g de fibra resultante del zumo
  • 100 ml de aceite de girasol
  • 200 g de azúcar
  • 200 g de harina
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • Opcional: aroma de vainilla, canela o trozos de nueces

(Esta vez no lo probé por falta de ingredientes pero lo intentaré con harina integral y azúcar de caña a ver qué tal)

Pasos:

  • Poner en una picadora la fibra de fruta, el aceite, los huevos y el azúcar. Triturar durante un par de minutos hasta obtener una crema lisa
  • Tamizar la harina y la levadura sobre la picadora con un colador
  • Triturar (en realidad sirve para amasar) un par de minutos más
  • Poner en un molde de bizcocho (mejor de silicona para que no se dore tanto el exterior) y meter en el horno a 180 grados durante 45 minutos (si después de 30 minutos está muy dorado por encima, cubrir con papel Albal)

 Bizcocho de fibra de fruta

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Rigatoni cacio e pepe – el arte de la sencillez

marion y el cacio e pepe

Sabéis esas mujeres que hasta vestidas con un saco están espléndidas? Sin maquillaje (o eso parece), con un peinado deliciosamente despreocupado y esa mirada misteriosa y segura de sí misma? Mujeres que dominan el arte de la sencillez, o sea, el de la perfección sin esfuerzo.

Evidentemente, yo no soy una de esas mujeres. Cuando me visto con un saco (o con un chándal o un jersey dado de sí que viene a ser lo mismo) parece efectivamente que me he vestido con un saco. Cuando me esfuerzo, en cambio, acabo maquillada como una puerta y cubierta de complementos desparejados.

Mi única esperanza es la cocina donde la sencillez está a la mano de cualquiera. Con unos pocos ingredientes (a menudo básicos y baratos) y la magia de la física y la química se pueden crear exquisiteces que nunca imaginarías y que a mí me sorprenden de cada vez. Pequeñas perfecciones sin esfuerzo.

Uno de los platos que mejor representan para mí el arte de la sencillez es esta receta de la tradición romana. La “cacio e pepe”. Pasta, agua, queso de oveja (cacio) y pimienta (pepe). No hace falta más para crear una pasta perfecta con una salsa de queso cremosa y deliciosa que en mi opinión deja a la carbonara con dudas existenciales.

La receta tradicional se prepara con “tonnarelli”, una pasta larga, gruesa y ligeramente angulosa. Perfect match, aunque a mí me gusta también con rigatoni (los de la foto) porque me recuerda mis tiempos en Roma. Y es que en los días de diario, las trattorie romanas sirven solo pasta corta para que nadie se manche la corbata (y para que la cocinera no se vuelva loca).

 la cremita del cacio e pepe

Ingredientes (para una persona)

  • 100 gramos de pasta (tonnarelli, rigatoni o mezze maniche son mis preferidos)
  • 40 gramos de queso caccio (pecorino romano o queso de oveja curado)
  • 50 ml de agua de cocción de pasta
  • Pimienta negra recién molida

Pasos

  • Poner a hervir el agua de la pasta. Cuando rompa a hervir, salar con cuidado (media cucharada rasa de sal si se cocina en cazo pequegno para uno, Una cucharada colma para una olla grande de 4 personas. Probar el agua. Tiene que saber saladito pero no demasiado. Este punto es importante porque luego se usa la misma agua para la salsa y el queso ya es salado de por sì.
  • Cuando el agua salada vuelva a hervir, añadir la pasta
  • Mientras, rallar 40 gramos de pecorino y espolvorear una buena cantidad de pimienta negra recién molida (como una cucharada de café entera)
  • Cuando falte poco para que la pasta esté lista, colocar un cazo en el fregadero y poner el colador de pasta encima. Colar la pasta asegurándose de que una buena parte del agua de cocción cae dentro del cazo.
  • Devolver la pasta a la olla sobre el fuego apagado! No importa si la pasta gotea o está húmeda. Añadir el queso rallado y el agua. Remover, hay que tener paciencia y remover con cuidado (sin romper la pasta) pero con constancia. Al principio no lo parece, se ven grumos líquidos, pero el agua + queso + gluten de la pasta harán milagros en unos minutos
  • Después de un par de minutos, aparecerà una cremita blanca en la base de la olla y en torno a la pasta. Remover un poco màs hasta que toda la pasta esté bien impregnada y servir ràpidamente para que no se enfrìe.
  • Disfrutar con un toque extra de pimienta y queso rallado

Rigatoni cacio e pepe listos para comer

Salmón al vapor con guisantes – comida en 15 minutos

Delicioso salmòn al vapor con guisantes

Ahahaaa… queríais más pasta ehhh, más azúcar, más grasita de esa que brilla sobre las patatas, bribones. Pero aquí lo que se cocina se come y no querréis que me pase el verano en sudadera (en Santoña todo bien, no sería la primera vez, pero en el sur de Italia podrían mirarme mal…).

Las recetas con pescado en este blog se pueden contar con los dedos de una mano (shame on me). En parte porque no soy una gran experta de los tiempos (mi madre es la reina en esto) y en parte porque no tengo aspersor y odio que la casa huela.

El horno no huele y lo tengo bastante controlado pero tarda demasiado en calentarse y últimamente llego tardìsimo a casa. Las recetas a la plancha son rápidas pero están descartadas (sofá a los aromas de atún). Así que he estado chafugando hasta controlar la cocción al vapor. Gran descubrimiento!

Basta un cuarto de hora en total para un pescado húmedo, perfecto y sin olor. Lo único que hace falta es el colador incorporado a la olla de Ikea (aquí hablaba de el) o una especie de cesta que se mete dentro de las ollas. Lo mejor de esta receta es que no hace falta acordarse de descongelar (la excusa perfecta para pedir una pizza).

Ingredientes (para uno)

  • 1 filete de salmón congelado (me encanta el de Ikea)
  • Una taza de guisantes congelados
  • Una cucharadita de mantequilla
  • Dos cucharadas de queso Philadelphia (vale light)
  • Una cucharada de alcaparras en conserva
  • Sal y pimienta

Salmòn y guisantes listos para cocinar

Pasos

  • Sacar el salmón del congelador y dejar fuera unos 5 minutos
  • Poner a hervir agua en una olla (bastan unos 10 centímetros de agua si se usa el colador, menos si se usa la cesta (porque es más bajita y el agua no puede tocar la comida)
  • Preparar la superficie agujereada (ya sea la cestita metálica o el colador-aplicable). Poner unas hojas de lechuga sobre la base (también se puede cocinar sin nada, la verdad)
  • Apoyar delicadamente el salmón sobre las hojas y añadir los guisantes congelados
  • Salpimentar
  • Cuando el agua de la olla rompa a hervir, apoyar el colador sobre la olla y tapar. Hay que mirar el reloj porque bastan 6 minutos para un salmón perfecto si está descongelado, 7 minutos si está todavía congelado. Los guisantes quedarán “al dente” con un color verde brillante y todo el sabor
  • Mientras, sobre una tabla cortar las alcaparras en trocitos. Es más bien machacarlas con el cuchillo (apoyar la punta sobre la tabla y bajar y subir el cuchillo controlando con la palma de la otra mano sobre la parte superior del cuchillo). Pasar a un bol y mezclar con dos cucharadas de Philadelphia
  • Preparar un plato. Pasado el tiempo, sacar el colador y apoyarlo sobre el plato porque puede gotear
  • Separar los guisantes en un bol y mezclar con media nuez de mantequilla
  • Servir el salmón y los guisantes en un plato y listo! Creo que es la receta más corta que he descrito hasta ahora 🙂

Otras recetas de pescado que me gustan

Salmòn cocinado a la perfecciòn

(En la foto se ve también un puré de patata dulce y patata que preparé hirviendo durante 15 minutos una patata normal y una patata dulce, machacàndolas después con un tenedor (con piel y todo), salpimentando, y añadiendo un toque de mantequilla y de nuez moscada. Está muy rico pero en mi opiniòn no va demasiado con el salmón (mucho mejor para carne pero feel free :))