Rigatoni cacio e pepe – el arte de la sencillez

marion y el cacio e pepe

Sabéis esas mujeres que hasta vestidas con un saco están espléndidas? Sin maquillaje (o eso parece), con un peinado deliciosamente despreocupado y esa mirada misteriosa y segura de sí misma? Mujeres que dominan el arte de la sencillez, o sea, el de la perfección sin esfuerzo.

Evidentemente, yo no soy una de esas mujeres. Cuando me visto con un saco (o con un chándal o un jersey dado de sí que viene a ser lo mismo) parece efectivamente que me he vestido con un saco. Cuando me esfuerzo, en cambio, acabo maquillada como una puerta y cubierta de complementos desparejados.

Mi única esperanza es la cocina donde la sencillez está a la mano de cualquiera. Con unos pocos ingredientes (a menudo básicos y baratos) y la magia de la física y la química se pueden crear exquisiteces que nunca imaginarías y que a mí me sorprenden de cada vez. Pequeñas perfecciones sin esfuerzo.

Uno de los platos que mejor representan para mí el arte de la sencillez es esta receta de la tradición romana. La “cacio e pepe”. Pasta, agua, queso de oveja (cacio) y pimienta (pepe). No hace falta más para crear una pasta perfecta con una salsa de queso cremosa y deliciosa que en mi opinión deja a la carbonara con dudas existenciales.

La receta tradicional se prepara con “tonnarelli”, una pasta larga, gruesa y ligeramente angulosa. Perfect match, aunque a mí me gusta también con rigatoni (los de la foto) porque me recuerda mis tiempos en Roma. Y es que en los días de diario, las trattorie romanas sirven solo pasta corta para que nadie se manche la corbata (y para que la cocinera no se vuelva loca).

 la cremita del cacio e pepe

Ingredientes (para una persona)

  • 100 gramos de pasta (tonnarelli, rigatoni o mezze maniche son mis preferidos)
  • 40 gramos de queso caccio (pecorino romano o queso de oveja curado)
  • 50 ml de agua de cocción de pasta
  • Pimienta negra recién molida

Pasos

  • Poner a hervir el agua de la pasta. Cuando rompa a hervir, salar con cuidado (media cucharada rasa de sal si se cocina en cazo pequegno para uno, Una cucharada colma para una olla grande de 4 personas. Probar el agua. Tiene que saber saladito pero no demasiado. Este punto es importante porque luego se usa la misma agua para la salsa y el queso ya es salado de por sì.
  • Cuando el agua salada vuelva a hervir, añadir la pasta
  • Mientras, rallar 40 gramos de pecorino y espolvorear una buena cantidad de pimienta negra recién molida (como una cucharada de café entera)
  • Cuando falte poco para que la pasta esté lista, colocar un cazo en el fregadero y poner el colador de pasta encima. Colar la pasta asegurándose de que una buena parte del agua de cocción cae dentro del cazo.
  • Devolver la pasta a la olla sobre el fuego apagado! No importa si la pasta gotea o está húmeda. Añadir el queso rallado y el agua. Remover, hay que tener paciencia y remover con cuidado (sin romper la pasta) pero con constancia. Al principio no lo parece, se ven grumos líquidos, pero el agua + queso + gluten de la pasta harán milagros en unos minutos
  • Después de un par de minutos, aparecerà una cremita blanca en la base de la olla y en torno a la pasta. Remover un poco màs hasta que toda la pasta esté bien impregnada y servir ràpidamente para que no se enfrìe.
  • Disfrutar con un toque extra de pimienta y queso rallado

Rigatoni cacio e pepe listos para comer

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About barbacaos

Hola, me llamo Bárbara pero con un nombre así, que no se puede ni acortar en "Bar", ni en "Barba" ni en "Bárbara" (porque entonces no sería acortar) he acabado llamándome de las maneras más insospechadas desde "Barbacoa" hasta "Ruibarbo". De la combinación de estos dos nombres, que son a los que más cariño tengo porque me lo llaman mis amigas del colegio y las de la universidad, nació Ruibarbacaos. Ah, y lo de "caos" lo ha añadido quién me conoce bien… En este blog cuento historias, que es lo que más me gusta en el mundo, y mientras cuento historias cocino, alimento y como. Creo que no hay nada mejor que cocinar para dar de comer a otros o para uno mismo. Espero que estas historias os lleven lejos (o cerca, porque muchas son hacia dentro) y que las recetas os sirvan de inspiración para cocinar, alimentar y comer.

6 responses to “Rigatoni cacio e pepe – el arte de la sencillez”

  1. moondandelion says :

    Riquísimos seguro! Cuando el producto es bueno no hace falta florituras.
    Buenas vacaciones!

  2. Jose says :

    Sencillez y sabor todo en uno. Para tu consuelo te diré que a mi un saco tampoco me quedaría elegante, jejeje.
    Un abrazo.

  3. Ele says :

    Parte del trabajo es saber apreciar dónde, en qué cosas se encuentra la sencillez…. en forma de elegancia trantándose de personas y en forma de sabor y delicia en los alimentos. En cuanto al primero, no todos podemos ser Marion, en cuanto al segundo, tú, lo has conseguido.
    Eres brillante porque sabes diferenciar y encontrar la sencillez en la mayoria de las cosas de la vida, aunque a veces no seas capaz de alcanzarla… Deja de ser tan exigente y crítica contigo, se quien quieras ser! Para mi eres sencillamente preciosa y deliciosa. xxx

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