Islandia, tiempos remotos – Trucha con salsa de alga dulse

trucha con salsa de puerro, dulse, vino y mantequilla

Los primeros habitantes estables de Islandia llegaron en el s. IX huyendo de la opresiva monarquía de su país, Noruega. Al llegar, uno no puede evitar preguntarse que razones te empujan a vivir en un paraje tan inhóspito. Y aunque la respuesta obvia es la desesperación, al parecer también los guiaba un profundo amor por la libertad, una pulsiòn individualista de “pionero” (con un toque de ermitaño) que ha marcado la personalidad del pueblo islandés desde sus orígenes.

Y si, estos vikingos primigenios vivían en condiciones durìsimas y sobretodo comìan muy mal. Sin apenas vegetación autóctona comestible, sin posibilidad de cultivar frutas, verduras ni cereales, su dieta se reducía a pescado seco o ahumado, cordero (fresco solo un par de semanas en otoño y ahumado o fermentado en suero de leche durante el resto del tiempo), sopas engordadas con liquen, algùn alga, alguna seta y algùn pàjaro que se pusiera a tiro.

Yo no me imagino un mundo así pero debía funcionar porque en el 930 estos colonos hambrientos esparcidos por toda la isla fueron capaces de organizar su propio autogobierno democrático, una de los primeras verdaderas democracias de Europa. El parlamento se reunía una vez al año  en el valle de Pingvellir (escogido por su buena acústica y su accesibilidad desde todos los puntos de Islandia) y allí llegaban representantes de todas las regiones para votar leyes, dirimir conflictos, ejecutar condenas, casar a hijas e hijos, vender, comprar y contar historias…

Para ilustrar esta historia he escogido una receta del libro “Cool cuisine” de Nanna Rognvaldardottir (la Martha Stewart islandesa) que no me resistì a comprar en la primera tienda de souvenirs que se cruzó en mi camino. La receta original se prepara con suero de leche en vez de vino (supongo que da el mismo toque ácido) y con alga dulse, un ingrediente utilizado desde tiempos de los vikingos para dar sabor a los platos (más información aquí, al parecer es super saludable). El alga da un sabor interesante, un poco a mar y un poco agrio pero el pescado con salsa de vino blanco y mantequilla es una delicia que puede vivir tranquilamente sin el alga.

el pasado islandés

Ilustraciòn de un libro medieval islandès (yo lo titularía “hombre que acarrea oveja”) que estuve cotilleando en un B&B; fotografía de la primera mitad del s. XX en la que se ven mujeres apilando pescado seco; Restos de una casa vikinga del s. X conservada bajo las cenizas de una erupción volcánica y valle de Pingvellir, donde se reunía el primer parlamento Islandès.

Ingredientes

  • 6 filetes de trucha (como de 150 gramos cada uno)
  • 300 ml de vino blanco
  • 12 granos de pimienta (yo usé pimienta rosa)
  • ½ cucharadita de sal (no más porque el alga es salada)
  • ½ cucharadita de azúcar
  • 1 puerro, limpiado, cortado y trocitos y descartada la parte más verde
  • Dos cucharadas soperas de dulse en polvo o en trozos (opcional) – da un color bonito, un aroma a mar (màs al olfato que al sabor) y un sabor en realidad màs cercano a las setas una vez en la salsa
  • 150 gramos de mantequilla fresca (yo usé menos, es importante que estè fresca porque si sabe un poco rancia se notará mucho)

trucha en salsa de mantequilla y dulse

Pasos

  • Poner en una sartén grande el vino a fuego fuerte, añadir la sal, los granos de pimienta y el pellizco de azúcar
  • Apoyar delicadamente los filetes de trucha sobre el vino y esperar a que entre en ebullición. Cuando hierva, dejar un minuto y retirar los filetes a un plato tapado con otro para que se mantengan templados. Tienen que estar blanquitos en los bordes pero aún ligeramente anaranajados en el centro
  • En la misma sartén del vino, añadir el puerro y el dulse y dejar hervir a fuego medio removiendo para que todo el puerro se cueza mientras el vino se reduce
  • Cuando el vino haya reducido a la mitad, bajar el fuego hasta que deje de hervir (fuego muy suave) y añadir poco a poco la mantequilla fría en cubitos pequeños mientras se remueve enérgicamente con unas varillas sin que nunca vuelva a hervir! De este modo, se crea una salsa bien ligada.
  • Pasar los filetes de trucha a una fuente y cubrir con la salsa de mantequilla caliente. El plato es templado, cremoso y muy suave, respetando y potenciando los sabores de cada elemento

atacando la trucha

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About barbacaos

Hola, me llamo Bárbara pero con un nombre así, que no se puede ni acortar en "Bar", ni en "Barba" ni en "Bárbara" (porque entonces no sería acortar) he acabado llamándome de las maneras más insospechadas desde "Barbacoa" hasta "Ruibarbo". De la combinación de estos dos nombres, que son a los que más cariño tengo porque me lo llaman mis amigas del colegio y las de la universidad, nació Ruibarbacaos. Ah, y lo de "caos" lo ha añadido quién me conoce bien… En este blog cuento historias, que es lo que más me gusta en el mundo, y mientras cuento historias cocino, alimento y como. Creo que no hay nada mejor que cocinar para dar de comer a otros o para uno mismo. Espero que estas historias os lleven lejos (o cerca, porque muchas son hacia dentro) y que las recetas os sirvan de inspiración para cocinar, alimentar y comer.

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  1. Recetario | ruibarbacaos - September 24, 2014
  2. Islandia moderna – Fish &Chips fallido | ruibarbacaos - October 20, 2014

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