Archive | October 2014

Trufas de chocolate – Maldita edad adulta

Trufas listas para regalar
Me estoy dando cuenta de una cosa que no sé si es buena o mala: cada día soy menos dramática. O menos melodramática como decía mi madre. Nunca he entendido la diferencia. En definitiva, he pasado de vivir en una noria emocional perpetua a saber gestionar – o al menos acallar – mis emociones.

No ha sido una elección voluntaria. Como hermana pequeña que soy, estaba acostumbrada a que se me escucharan los dramas, a que se me consolara y calmara con palabras sabias y muchas atenciones. También supe rodearme de amigas equilibradas y buenas escuchadoras así que pensaba que estaba todo hecho.

Y entonces nos hemos plantado todos en esta maldita “edad adulta” que empieza en los veintitantos y te acompaña hasta el final de tus días. Y abres los ojos: no eres el único con dramas! A tu alrededor, las cabezas humean con problemas de salud (no sabías bien qué era eso hasta hace poco), hipotecas, hijos, trabajo y cambios de trabajo.

Es un momento revelador. Sin duda triste, en el que descubres que simplemente no puedes cargar a los demás con el peso de tus problemas. Y qué haces? Intentas un último recurso: machacas a tu pareja si la tienes, recurres a los padres que parecen inventados para eso. Pero ya no es lo mismo: no quieres preocuparles! Así que aprendes a digerir solito.

Y esta es la reflexión de hoy: parece que con la edad adulta uno se vuelve más individualista. Ya no se mezclan vidas y historias sin pudor en una bacanal de sentimientos, de miedos y sueños. Los lazos se aflojan un poco. A mí esto me estaba poniendo muy nerviosa, hasta que he entendido que en los silencios y en los espacios hay una cierta generosidad.

Suena un poco melancólico pero creo que este es un buen paso. Lo importante es no pasarse, no cerrarse y mantener abierto el corazón (y la agenda) para quien nos quiere y nos puede necesitar. Entramos en la edad de cuidar y de mirar, después de años de recibir y de ser observados. Mejor, porque cuando ya no estemos quedará lo que hayamos dado, no lo que hayamos recibido. Yo empiezo por las trufas, que últimamente llevo conmigo cada vez que quedo con alguien a quien quiero.

Trufas, making of

Ingredientes:

  • 400 gr de chocolate para postres tipo Nestle
  • 150-200 ml de nata (depende de lo duras que se quieran las trufas)
  • 100 gr de leche condensada
  • Cacao en polvo

Pasos:

  • Poner un cazo amplio a fuego muy muy suave
  • Echar la nata y dejar calentar suavemente
  • Sobre una tabla, cortar el chocolate en trozos (de 2-3 centímetros vale). Para cortar el chocolate de manera segura es una buena idea usar un cuchillo gordo (como el de cortar cebolla) y usarlo a modo de palanca, poniendo la otra mano encima y haciendo fuerza (sin dedos por en medio)
  • Poner los trozos de chocolate en el cazo y remover junto con la nata. Hay que remover todo el rato con una cuchara. Si el fuego esta muy suave hay poco riesgo de que se queme pero por si acaso (un poco de chocolate quemado lo estropea todo)
  • Cuando el chocolate esté bien derretido, añadir la leche condensada y seguir removiendo con cada vez más fuerza. Para que las trufas queden sedosas hay que remover con ganas, casi emulsionando el chocolate
  • Apagar el fuego y dejar el chocolate al aire un rato para que el cazo se enfríe un poco. Después, meterlo en la nevera durante unas cuantas horas (4-5?). El cazo tiene que ser amplio para que la capa de chocolate no sea demasiado profunda (tarda más en enfriarse). Si se tiene poco tiempo, se puede pasar la crema de chocolate a una fuente para aumentar la superficie en contacto con el frío y reducir la profundidad de la capa
  • Sacar el cazo de la nevera, tiene que estar endurecido. Poner 4-5 cucharadas de cacao en polvo en un plato hondo
  • Con una cuchara pequeña, coger una pequeña cantidad de crema de chocolate del cazo, redondearla entre las palmas de la mano, echar la bolita en el plato de cacao, moverla hasta que esté bien cubierta y volver a redondearla con las manos rápidamente con cuidado de no sobarla demasiado.
  • Es mejor hacer la bolitas una a una porque cuando se redondea la segunda vez con el polvo de cacao, este absorbe un poco la grasa que ha quedado en la mano y la siguiente bolita se pegará menos. No sé si me explico.
  • Apoyar las bolitas en una fuente. Al final, espolvorearlas con un poco más de cacao y agitarlas un poquito delicadamente. Meter en la nevera hasta que haya que llevarlas algún sitio

Trufas recién hechas

Por cierto, estas trufas tienen unas 50 calorías cada una. Lo calculé en aquella época en la que hacía la dieta de las 1.500 calorías. 50 calorías no es mucho si piensas que te deja contento después de una comida tanto como un postre entero. Estas trufas saben mucho a chocolate pero tienen un toque cremoso que a mí me hace mucho más feliz que un trozo de tableta dura, no sé porqué.

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Islandia moderna – Fish &Chips fallido

Mis fish&chips

Por fin llegamos al último capítulo de la serie Islandesa. Pensaba terminarla gloriosamente con un platazo de fish&chips bien crujiente… pero ha sido un fiasco total. No sé muy bien cual ha sido mi error, el tipo de grasa para freír (yo usé aceite, ellos usan grasa animal), la temperatura del aceite o la humedad del 200% que hacía ese día en Milan pero cuando llegó el plato a la mesa, nada crujía nada. Estaba comestible claro, pero más tipo pescado de colegio que street-food molón así que por ahora niente receta, solo foto engañosa con buena pinta 🙂

Y hablando de street-food molón, hay algo que no puedes dejar de probar si vas a Islandia y que nosotros conseguimos tomar por los pelos en el aeropuerto antes de coger el avión de vuelta: el famoso hot-dog de Reikiavik! La particularidad de este hot-dog es que la salchicha está hecha de carne de cordero en vez de cerdo y lo cierto es que se nota, tiene un regustillo a carne viejuna como pasa con el cordero demasiado mayor. En general no está mal, con mucha mostaza y cebolla frita tipo Ikea, pero no me volvió loca.

Otro plato típico del street-food Islandés es el bocadillo de langosta, que cuesta lo mismo o menos que un bocadillo de pollo. Los mejores se encuentran en Hofn, una mini ciudad pesquera del sudeste Islandés donde atracan los barcos llenos de langosta fresca cada mañana. Sus langostas son un poco más pequeñas que las nuestras, más o menos del tamaño de una cigala, y el bocadillo rebosa de colas como si fuera mortadela. Muy americano todo, con salsa picante y patatas fritas, se pierde un poco el sabor de la langosta pero oye, por 6 euros…

Para terminar el repaso al street-food islandés merece una mención especial la hamburguesa de reno del restaurante Lindin, a las afueras de Reikiavik. El propietario del restaurante es el chef oficial del parlamento Islandés, lo que lo convierte en “EL CHEF” de Islandia, con programa en la tele y todo. Claro que en un país de 300.000 habitantes, el éxito no se te sube tan fácilmente a la cabeza y el mismo nos sirvió a la mesa, en el lado “bistrot” del restaurante, más barato que el lado con estrella Michelin pero igual de bonito y de rico.

Y así acaba nuestro viaje por Islandia, desde los tiempos remotos hasta la moderna comida callejera pasando por la cocina tradicional de las madres islandesas. La receta de los fish&chips llegará algún día, espero, cuando encuentre una receta que funcione o tenga más suerte con la preparación. Mientras, os dejo estas fotos para viajar con la mente… y salivar, buen lunes!

Fish&Chips en Husavik

(Este en cambio si que crujía, bacalao frito con patatas en el puerto de Husavik)

Perrito caliente islandés

(Hot-dog a la una de la magnana en el aeropuerto de Keflavik)

Bocadillo de langosta en Hofn

(Bocadillo de langosta de desayuno en el puerto de Hofn)

Hamburguesa de reno cerca de Reykiavik

(Hamburguesa de reno con pan casero en el restaurante Lindin)