Trufas de chocolate – Maldita edad adulta

Trufas listas para regalar
Me estoy dando cuenta de una cosa que no sé si es buena o mala: cada día soy menos dramática. O menos melodramática como decía mi madre. Nunca he entendido la diferencia. En definitiva, he pasado de vivir en una noria emocional perpetua a saber gestionar – o al menos acallar – mis emociones.

No ha sido una elección voluntaria. Como hermana pequeña que soy, estaba acostumbrada a que se me escucharan los dramas, a que se me consolara y calmara con palabras sabias y muchas atenciones. También supe rodearme de amigas equilibradas y buenas escuchadoras así que pensaba que estaba todo hecho.

Y entonces nos hemos plantado todos en esta maldita “edad adulta” que empieza en los veintitantos y te acompaña hasta el final de tus días. Y abres los ojos: no eres el único con dramas! A tu alrededor, las cabezas humean con problemas de salud (no sabías bien qué era eso hasta hace poco), hipotecas, hijos, trabajo y cambios de trabajo.

Es un momento revelador. Sin duda triste, en el que descubres que simplemente no puedes cargar a los demás con el peso de tus problemas. Y qué haces? Intentas un último recurso: machacas a tu pareja si la tienes, recurres a los padres que parecen inventados para eso. Pero ya no es lo mismo: no quieres preocuparles! Así que aprendes a digerir solito.

Y esta es la reflexión de hoy: parece que con la edad adulta uno se vuelve más individualista. Ya no se mezclan vidas y historias sin pudor en una bacanal de sentimientos, de miedos y sueños. Los lazos se aflojan un poco. A mí esto me estaba poniendo muy nerviosa, hasta que he entendido que en los silencios y en los espacios hay una cierta generosidad.

Suena un poco melancólico pero creo que este es un buen paso. Lo importante es no pasarse, no cerrarse y mantener abierto el corazón (y la agenda) para quien nos quiere y nos puede necesitar. Entramos en la edad de cuidar y de mirar, después de años de recibir y de ser observados. Mejor, porque cuando ya no estemos quedará lo que hayamos dado, no lo que hayamos recibido. Yo empiezo por las trufas, que últimamente llevo conmigo cada vez que quedo con alguien a quien quiero.

Trufas, making of

Ingredientes:

  • 400 gr de chocolate para postres tipo Nestle
  • 150-200 ml de nata (depende de lo duras que se quieran las trufas)
  • 100 gr de leche condensada
  • Cacao en polvo

Pasos:

  • Poner un cazo amplio a fuego muy muy suave
  • Echar la nata y dejar calentar suavemente
  • Sobre una tabla, cortar el chocolate en trozos (de 2-3 centímetros vale). Para cortar el chocolate de manera segura es una buena idea usar un cuchillo gordo (como el de cortar cebolla) y usarlo a modo de palanca, poniendo la otra mano encima y haciendo fuerza (sin dedos por en medio)
  • Poner los trozos de chocolate en el cazo y remover junto con la nata. Hay que remover todo el rato con una cuchara. Si el fuego esta muy suave hay poco riesgo de que se queme pero por si acaso (un poco de chocolate quemado lo estropea todo)
  • Cuando el chocolate esté bien derretido, añadir la leche condensada y seguir removiendo con cada vez más fuerza. Para que las trufas queden sedosas hay que remover con ganas, casi emulsionando el chocolate
  • Apagar el fuego y dejar el chocolate al aire un rato para que el cazo se enfríe un poco. Después, meterlo en la nevera durante unas cuantas horas (4-5?). El cazo tiene que ser amplio para que la capa de chocolate no sea demasiado profunda (tarda más en enfriarse). Si se tiene poco tiempo, se puede pasar la crema de chocolate a una fuente para aumentar la superficie en contacto con el frío y reducir la profundidad de la capa
  • Sacar el cazo de la nevera, tiene que estar endurecido. Poner 4-5 cucharadas de cacao en polvo en un plato hondo
  • Con una cuchara pequeña, coger una pequeña cantidad de crema de chocolate del cazo, redondearla entre las palmas de la mano, echar la bolita en el plato de cacao, moverla hasta que esté bien cubierta y volver a redondearla con las manos rápidamente con cuidado de no sobarla demasiado.
  • Es mejor hacer la bolitas una a una porque cuando se redondea la segunda vez con el polvo de cacao, este absorbe un poco la grasa que ha quedado en la mano y la siguiente bolita se pegará menos. No sé si me explico.
  • Apoyar las bolitas en una fuente. Al final, espolvorearlas con un poco más de cacao y agitarlas un poquito delicadamente. Meter en la nevera hasta que haya que llevarlas algún sitio

Trufas recién hechas

Por cierto, estas trufas tienen unas 50 calorías cada una. Lo calculé en aquella época en la que hacía la dieta de las 1.500 calorías. 50 calorías no es mucho si piensas que te deja contento después de una comida tanto como un postre entero. Estas trufas saben mucho a chocolate pero tienen un toque cremoso que a mí me hace mucho más feliz que un trozo de tableta dura, no sé porqué.

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About barbacaos

Hola, me llamo Bárbara pero con un nombre así, que no se puede ni acortar en "Bar", ni en "Barba" ni en "Bárbara" (porque entonces no sería acortar) he acabado llamándome de las maneras más insospechadas desde "Barbacoa" hasta "Ruibarbo". De la combinación de estos dos nombres, que son a los que más cariño tengo porque me lo llaman mis amigas del colegio y las de la universidad, nació Ruibarbacaos. Ah, y lo de "caos" lo ha añadido quién me conoce bien… En este blog cuento historias, que es lo que más me gusta en el mundo, y mientras cuento historias cocino, alimento y como. Creo que no hay nada mejor que cocinar para dar de comer a otros o para uno mismo. Espero que estas historias os lleven lejos (o cerca, porque muchas son hacia dentro) y que las recetas os sirvan de inspiración para cocinar, alimentar y comer.

4 responses to “Trufas de chocolate – Maldita edad adulta”

  1. Terry says :

    Ma che meraviglia! Questi sono uno tira l’altro! Bravissima!🙂

  2. zuriquesa says :

    yo quierooooo, yo quieroooooo trufas!! Estás invitada a venir a Zúrich!🙂

  3. Jose says :

    Que bonito es hacerse mayor y darse cuenta de lo hermoso es el mundo y las gentes que nos rodean y lo que jode cuando nos damos cuenta de que a la vez que nos hacemos mayores envejecemos… te lo dice un cuarentón, jisjisjis.
    Tus trufas perfectas para cualquier momento… en noviembre es mi cumple ahí lo dejo caer…

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  1. Recetario, por fin | ruibarbacaos - November 19, 2014

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