Archive | November 2014

Tarta pavlova – Historias con comida… en video!

Pavlova de kiwi y fresas

Me he lanzado con un nuevo experimento. Hacía mucho que no dibujaba en serio y después del viaje a Islandia, donde hice un par de acuarelas, me volvió a picar el gusanillo. Ahí empecé a pensar que me gustaría contar historias a través de dibujos, historias con comida, claro está. Pero me faltaba entender cómo…

En un cajón de mi casa hay una Gopro abandonada. La compramos en un arranque de qué-jóvenes-somos-hagamos-cosas-locas, pero lo cierto es que no hemos hecho nada loco desde que la compramos: no nos hemos lanzado en paracaídas ni domado la cresta de una ola sobre una tabla de surf. Ni siquiera sabemos hacer surf, y si esquías a dos por hora tampoco vale la pena que lo grabes…

Yo entiendo que una Gopro no está hecha para grabar una mano que dibuja y que si fuera una persona acabaría en el psicólogo con un serio problema de identidad o de insatisfacción (del tipo “Yo pensaba que estaba destinado a hacer grandes cosas” o “No me siento realizado con mi trabajo”… Frases que a nuestros padres ni se les pasaban por la cabeza pero que a los de mi generación pueden sonar familiares).

Pero bueno, siempre es mejor que estar en un cajón, no? Así que he cogido la Gopro, la he atado a un palo que he atado a una cuerda que he atado a una barra que está enganchada al techo de la buhardilla. Y así, en un equilibrio precario sobre la hoja de papel, con la tecnología en mi contra (siempre está en mi contra) y con una mesa improvisada con una tabla de madera sobre dos carritos de Ikea (con ruedas, así es más loco) como soporte, empiezo.

Este es el primer experimento, la historia de la tarta Pavlova que preparé para celebrar mi cumpleaños este fin de semana. Las fotos de la tarta no son muy buenas porque en casa de mis padres la luz es rara y el público no era muy paciente pero estaba deliciosa, crujiente por fuera y húmeda por dentro, un poco como una nube pero menos chiclosa. La nata en general no me gusta pero no sé porqué en esta tarta es fundamental y un poco de fruta fresca cierra el círculo mágico.

Espero que os guste! Cual será el próximo video? Ni yo misma lo sè 🙂

(Para ver mejor este video, clica sobre la ruedita de youtube (en la parte baja del video a la derecha y selecciona 720p HD!)

Ingredientes (receta de bbc good food

  • 4 claras de huevo
  • 250 gramos de azúcar glasé (azúcar normal pasado por el molinillo del café)
  • Una cucharada de vinagre blanco
  • Una cucharada de maicena
  • Unas gotas de extracto de vainilla
  • 350 ml de nata de montar
  • Fruta fresca 300-500 gramos: kiwi, fresas, frambuesas, piña…

Para esta receta hacen falta varillas de montar o un robot tipo Kenwood con la aplicación de montar

Pasos:

  • Poner a calentar el horno a 130-150 grados en modalidad “ventilador”
  • Separar las yemas de las claras de cuatro huevos
  • Poner las claras en el recipiente para montar (grande) y empezar a batir a velocidad alta-media

Pavlova making of

  • Cuando las claras empiecen a subir y a hacer mucha espuma, añadir poco a poco el azúcar a cucharadas y seguir montando. Añadir la cucharada de maicena y el vinagre y seguir montando. En algún sitio he visto que se pueden mezclar el vinagre y la maicena por separado para formar una pasta antes de añadirlo a las claras pero la verdad es que yo no lo hice y salió bien
  • Seguir montando hasta que las claras tengan una consistencia muy blanca y brillante y se formen picos al levantar las varillas
  • Poner un papel encerado sobre una bandeja de horno y dibujar un círculo. Colocar delicadamente el merengue sobre el círculo y formar un pequeño surco en el centro
  • Meter en el horno a media altura. Si después de unos 10-20 minutos se empieza a colorear (de un ligero color rosado) y la superficie ya se ha solidificado, se puede cubrir con papel Albal apoyado delicadamente encima sin aplastar. De este modo el merengue no se dorará más
  • Cocer en el horno durante una hora y pasado ese tiempo, dejar enfriar dentro del horno durante al menos media hora más. Luego sacar del horno para que termine de enfriarse fuera otro ratito
  • Montar la nata con dos cucharadas de azúcar glacé (hay que montarla hasta que la nata esté espumosa y consistente pero no pasarse: si empiezan a marcarse las varillas hay que parar (el siguiente paso es que se formen lineas amarillas y luego… mantequilla!)
  • Colocar la nata delicadamente en el centro del merengue y decorar con unos trozos de fruta fresca por encima. Hay versiones americanas que añaden además mermelada, siropes, coulis por encima pero, la verdad, no creo que haga falta. Esta tarta está buena así: fresca y ligera, un juego maravilloso de consistencias crujientes y cremosas y un dulzor sutil, enjoy!

Merengue listo para hornear

Risotto de calabacín y bresaola – Segundo cumpleblog!!!

Risotto de calabacìn y bresaola

Hace ya dos años que nació este blog!!! Se podría decir que ha superado la fase odiosa de despertarse a las 4 de la mañana y del dolor de dientes (babas, mofletes rojos y lloro desconsolado) y está entrando en la fase de responder que “no” a todo. Ser tía enseña este tipo de cosas.

Este blog nació un otoño de hace dos años. Pienso en aquel momento y me recorre un escalofrío porque para mí fue un momento difícil. Hacía poco que había pasado el primer momento verdaderamente doloroso de mi vida y no por buenos motivos (siempre he sido una privilegiada) si no porque permití que alguna herida me doliera más de lo debido y me perdí un poco, la verdad.

El caso es que este blog resultó terapéutico. Con el he vuelto a escribir y escribir dio sentido a las largas noches de hotel que pasé durante el primer año mientras trabajaba fuera de casa. También empecé (los findes) a cocinar de otra manera. Disfrutando como siempre, pero pensando además en cómo compartirlo con otras personas: cual era la mejor manera de contar una receta, cómo fotografiarla… y ha resultado muy estimulante.

Este segundo año, de blog y de crecimiento personal, ha sido más fácil e infinitamente más divertido. Dejar el trabajo, mudarme a Milán, permitirme hacer un master sobre un sector que me apasiona… Muchos cambios de esos que dan miedo del bueno me han hecho descubrir otras caras de mi misma y nuevas satisfacciones (a veces dejando poco espacio para el blog, lo reconozco).

El caso, que espero celebrar muchos otoños más juntos, con quien quiera que esté del otro lado. Espero seguir creciendo, seguir creando y compartiendo. Espero que atravesemos juntos nuevas etapas: la de decir que “no” a todo, la del ratoncito Perez, la de las trenzas… y muchas más. La de los piojos ya la hemos vivido por adelantado, eso que nos ahorramos!

Ah, la receta: una de las primeras recetas de este blog fue un risotto y hace poco preparé una versión nueva que me encantó. La clave estaba en el caldo, que preparé con la salsa de aquel roastbeef, y en un gran descubrimiento: la bresaola. La bresaola es una carne curada que normalmente se come tal cual pero que también se puede cocinar y que da un sabor entre salado y dulce buenísimo a los platos. La probé también en risotto con higos aunque eso ya para el verano que viene…

Risotto making of

Ingredientes para dos personas:

  • 100-150 gr de arroz para risotto (tipo carnaroli)
  • 1, 5 litro de caldo rico (abajo explico como lo haría para esta receta. En ese caso haría falta además tres cacitos de caldo de carne, un poco de cebolla de Ikea, unas castañas en conserva pero no son fundamentales,un chorrito de brandy y media cebolla sofrita 10 minutos)
  • Media cebolla amarilla (yo usé roja porque no tenía)
  • 8 calabacines mini en flor (aunque la flor no es fundamental, la verdad) o un calabacín grande
  • 8 lonchas de breasola
  • Parmesano rallado
  • Sal y pimienta

Pasos:

  • Poner a hervir el caldo. Yo propondría: coger un caldo ya hecho o 1,5 litros de agua con 3 cacitos de concentrado de caldo de carne (aquí no hay caldo Aneto).  Le añadiría un salteado de media cebolla con 3-4 castañas en conserva (dan un poco de dulzor y de textura), un par de cucharadas de cebolla de ikea (también da textura porque tiene harina) y un chorrito de brandy. Lo llevaría a ebullición y lo trituraría con la minipimer. Pero vamos, que un caldo normal también va bien.
  • Una vez listo, el caldo tiene que estar a fuego suave durante todo el tiempo (tiene que estar caliente cada vez que se añade un cazo a la olla con arroz).
  • Cortar la cebolla dorada en trocitos (mejor lo más finos posibles)
  • En una olla mediana (mejor de las que no se pega) poner a calentar un chorrito de aceite
  • Echar la cebolla y dorarla durante un par de minutos a fuego medio-fuerte. Luego, añadir el arroz y dorarlo durante otro par de minutos. Se pueden añadir los trozos de calabacín ahora pero quedaran muy blandos al final de la cocción (yo lo hice así por error). Si se prefieren crujientitos es mejor esperar a los últimos 5-7 minutos y echarlos directamente en el arroz).
  • Pasado este tiempo, añadir un primer cazo de caldo a la olla y remover enérgicamente. Bajar el fuego a medio. La clave del risotto es que el arroz libere almidon, que a su vez creará una especie de crema que ligará el plato (lo que no quiere decir que el arroz tenga que estar pasado, esa es el truco!). Por eso, hay que remover mucho el risotto aunque se puede hacer por tandas para no tirarse 20 minutos de pié sin hacer nada más que remover.
  • Después de un par de minutos removiendo, añadir otros 3-4 cazos de caldo. Remover bien un minuto y tapar. De esta manera se cocina el arroz solo, pero solo un ratito! (yo diría 5 minutos) antes de volver a echarle un ojo.
  • Pasados 5 minutos, destapar, remover, añadir otro cazo de caldo si se ha secado y remover. Yo aconsejaría probar el arroz a partir de este punto, aunque aún està muy duro porque ayuda a entender y a coger mano.
  • Añadir otro par de cazos de caldo, remover y tapar. Mientras, cortar los calabacines en trocitos no muy pequeños o en rodajas. Si vienen con flor, limpiar la flor, quitarle el centro y cortar los pétalos en tiras.
  • Volver a mirar el risotto, remover, probar y añadir otro cazo de caldo. En este punto si el arroz empieza a estar listo pero le falta un poco (tipo 5 minutos), añadir el calabacín y la bresaola. Remover y tapar. En todo momento el arroz tiene que borbotear ligeramente.
  • En este punto habrán pasado unos 20 minutos y puede que el risotto esté listo. Solo se puede saber probando. Lo importante es que si está listo pero un poco pegote, se añada uno o dos cazos más de caldo. Es mejor que esté caldoso-cremoso que pegote-cremoso porque el arroz continuará a absorber humedad en el plato y se volverá más seco.
  • En el ultimo momento, añadir las tiras de flor de calabacín a la olla, remover y tapar. Rallar un poco de parmesano (como un puñadito) y remover con el arroz. Esta fase se llama “mantecatura” y ayuda a ligar el risotto.
  • Servir rápido rápido antes de que se seque y se enfrìe!

El parque de los monstruos de Bomarzo

(Un plan otoñal: este fin de semana visitè el Parque de los Monstruos de Bomarzo, en provincia de Viterbo, a una hora de Roma. Este parque fue concebido por el principe Pier Francesco Orsini en el s. XVI para “desahogar el corazón”. Aunque a dìa de hoy no se ha podido interpretar con certeza su recorrido, es un paisaje onìrico y surrealista precioso, aunque un poco decepcionante si has visto demasiadas fotos online, así que no miréis!).