Archive | December 2014

Pan casero de Ikea con salmón y salsa de eneldo – Mente global

Pan de Ikea recién hecho
Hay una escena en la Princesa Prometida en la que el malo Visini y el bueno tienen una batalla “de ingenio” para adivinar en qué copa ha puesto el veneno este último. El razonamiento del malo es más o menos así: “Esta copa es la elección obviapero tu sabes que yo sé que es lo obvio por lo que escogeré la otra copa… pero como tu sabías que yo sabría que tu lo sabrías, entonces escojo la primera”.

Esta escena ilustra de maravilla el proceso de creerse más listo que los demás, querer evitar a las masas y acabar de procesión por el interminable pasillo del Ikea en apretadas filas de a cuatro. Me explico.

Llega un sábado pre-natalicio cualquiera y tu, igual que los bróker de Wall Street intentan batir al mercado para sacar un beneficio, intentas batir al resto de la población milanesa para no encontrártela allá donde vayas. Mi muy inteligente y original razonamiento (después de haber visto un anuncio de Ikea super apetecible en la televisión) fue más o menos este:

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“Es Navidad, me estáis agobiando todos.”

“Seguro que todo el mundo esta en Corso Buenos Aires de compras alocadas.”

“Como hay un mercadillo de Navidad en Duomo, el resto del mundo estará ahí, sin duda.”

“Ideón: vámos a Ikea! Para qué va a ir nadie a Ikea en Navidad?? Bastante lío hay ya entre comidas y regalos para pensar en montar un armario nuevo o sustituir una escobilla para el WC. La gente va a Ikea DESPUES de Navidad.”

“Qué lista soy.”

“A qué hora vamos?”

“Ya lo sé! A la hora de comer, nadie irá a Ikea un sábado antes de Navidad a la hora de comer. Mi inteligencia se supera cada día”.

—–

Es un poco el razonamiento que tuvo mi hermana antes de escoger un nombre original para su hija y encontrarse con que en la clase de la niña había otras dos tocayas. En dos palabras: mente global. Intentamos ser originales con todas nuestras fuerzas pero estamos programados con molde y caemos como chinches en los mismos estímulos externos. Ah, que tu también has visto ese anuncio de Ikea tan bonito del niño y las galletas?

Total, que después de la procesión por los pasillos de Ikea, yo había aprendido una lección vital y perdido las ganas de comprar las malditas velas. Menos mal que un perrito caliente a la salida me dio la energía suficiente para arrasar la tienda de alimentación. Este es el maravilloso resultado: pan de molde, caliente, crujiente, aromático, recién hecho y facilísimo de preparar, un salmón que es una locura, pepinillos y salsa de eneldo. Podría comer esto todos los días de mi vida. Seré la única que lo ha descubierto??? 🙂

Salmon, pepinillos y buen pan

Ingredientes:

  • Pack para hacer pan negro de Ikea (Brodmix Flerkorn)
  • Agua
  • Un molde de plumcake
  • Salmón
  • Un hinojo fresco cortado en tiras finitas y ligeramente aliñado con aceite, vinagre y sal
  • Queso filadelfia
  • Pepinillos
  • Salsa de eneldo

Pasos

  • Preparar y hornear el pan siguiendo las indicaciones del paquete. Para mí fue mejor mezclar el agua templada y las harinas en un bol porque dentro el paquete no se mezclaban bien. Fundamental engrasar y enharinar el molde o se pegará. En total hace falta más o menos una hora y media para el pan, entre levitación y horneado.
  • Aliñar el hinojo mientras tanto. El aroma del hinojo fresco va perfecto con el salmón y la salsa de eneldo (que es de la misma familia)
  • Dejar enfriar un poquito el pan, cortarlo en lonchas de un centímetro y que cada uno se prepare las tostadas como quiera!

Pan de ikea making of

Salmon, hinojo y eneldo

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Epic fails navideños

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Que porqué llevo tanto tiempo sin publicar? Muy fácil: porque me he dado a la repostería navideña. Y es bien sabido que no tengo mano para esto. Hablo de recetas con levadura, claro, maldita levadura. Pensaba dejar pasar otra semana más sin publicar hasta que me saliera algo decente pero, oye, esto también es cocina!

Al fin y al cabo, ¿quién no ha preparado alguna vez guarradas improponibles que solo se come tu novio repitiendo lo rico que te ha salido pero que está muy lleno y no puede con más? Si alguien se lo come, es comida, aunque para que se lo coma haya que atarlo a una silla y colocarle una pinza en la nariz. Comido, check!

Estos han sido mis dos fails más sonados. Si tuviera que sacar algún aprendizaje de esto creo que sería que la repostería necesita calma y perfeccionismo, cualidades con las que no nací. Además, sospecho que para que quede bonita y “posteable” tienes que olvidarte de tu vida normal y preparar las recetas pensando sólo en la foto y a eso me niego. Yo cocino cosas que me vaya a comer y a una hora lógica!

¿Seguiré enfrentàndome a retos absurdos y por lo tanto no nos veremos hasta después de Navidad? Quién sabe… Por si acaso, felices fiestas!

Epic fail #1: Panettone gastronómico de Ernst Knam (Bake-off Italia)

(En mi defensa diré que el de la foto es comprado y rellenado, aquì el link)

Emapandillalbondiga krapfen

  • Explicaciòn: el panettone gastronómico es una cosa super kitch y viejuna que se ha vuelto a poner de moda en Milan porque aquí todo lo viejuno ahora es hipster. Es un bollo enorme con forma de panettone pero de sabor neutro que se corta en discos, se rellena a dos a dos y finalmente se corta en cuartos para hacer pisos de sandwichitos salados. Como me podía resistir???
  • Porquè (sospecho) que la he liado:
    • Por querer jugar a la concursante de Bake-off, yo sola en mi cocina, y seguir la receta misteriosa del buen Ernst sin profundizar en la materia (era la receta exacta que dan a los concursantes, o sea, con pasos sin explicar)
    • Por usar levadura viva en vez de seca (idem, por no profundizar)
    • Por irme al gimnasio en medio de una levitación y dejarla tanto tiempo que acabó por bajarse
  • Resultado: Dos míseros pisos en vez de cinco, un regustillo a levadura viva y ni rastro de la famosa “cúpula” del panettone que existió en algún momento pero desapareció mientras estaba en el gimnasio.
  • Què estuvo bien: El piso relleno de huevo, mayonesa y pepinillo. Un viaje a la infancia.
  • Lo repetiré: Me temo que sì, es demasiado guay para no probar otra vez. Con tiempo, sin ir al gimnasio entre medias y con rellenos más currados.

Epic fail #2: Krapfen de caja (ni siquiera con truco me salieron)

(Foto de los Krapfen buenos: pàgina en un idioma que desconozco)

Epic fail krapfen

  • Explicaciòn: los Krapfen son un dulce tìpico de la zona norte de Italia/Sur de Austria y Alemania muy parecidos a los donuts pero sin agujero. Se pueden tomar solos o rellenos de cremas (mis preferidos son los de crema pastelera). Una bomba calórica, por supuesto. En Navidad están por todas partes, razón por la que tuve la idea feliz de prepararlos en casa…
  • Porquè (sospecho) que la he liado:
    • Por cocinar contrarreloj y sin luz (hay días en Milan en los que simplemente no hay luz, da igual la hora que sea). Tenía comida con amigas a la una y empecé a cocinarlos a las 11… estaba claro que no iba a salir bien 🙂
    • Por no pensar con cabeza y dejarme llevar por la receta simplificada de la caja (tipo: “Apoye las bolitas sobre papel encerado”… En esa frase falta claramente el aceite que hay que poner entre papel y bolita para que no se pegue!!)
  • Resultado: una especie de albondigo-empanadilla grasienta con aroma a krapfen industrial
  • Qué estuvo bien: ehhh… el azúcar glass?
  • Lo repetirè: No, ni de coña. No vale las calorías. Me bajo al bar…

Panettone de cerca

El arte de no comer – La divina marquesa

El arte de no comer

Después del post sobre el arte de la sencillez, este es un post sobre el arte de ser arte y también sobre el arte de no comer. Artista invitada: la divina marquesa Luisa Casati, que en realidad no era artista sino musa de mil artistas, maestra del self-marketing aunque  entonces no se llamaba self-marketing y mala comedora.

Los malos comedores siempre me han fascinado. Recuerdo de niña cuando descubría la cara de aburrimiento de algún amiguito delante de un plato de pasta. El tal amiguito solo pensaba en volver a salir a jugar. Para el la comida era un incordio que había que afrontar por pura obediencia o un vago instinto de supervivencia. Increíble.

Para mí, la comida y la cocina han sido siempre pilares primarios de mi felicidad cotidiana. Si voy a un restaurante no puedo evitar pedir lo más rico, lo más apetecible y lo que es peor, pienso en ello desde antes de salir de casa. Si estoy sola, cocino como si tuviera invitados y si el resultado no me gusta (a veces cocino guarradas terribles) puedo estar de mal humor para el resto del día.

Por eso en este post me apetecía escribir un elogio al arte de no comer, dedicado a esta inquietante mujer de principios de siglo, la divina marquesa y a su muy estrecha sombra. No hablo claro está de elogiar la delgadez y mucho menos la anorexia si no el arte de llenar tanto tu vida de belleza y placeres que los momentos de comida acaban reduciéndose a unos trozos de pera mal cortados y a un par de almendras fugaces.

Así me imagino yo las comidas de la marquesa Luisa Casati. Entre una borrachera y otra. Entre un posado para Boldini y una prueba de un nuevo vestido de Fortuny o el ultimo disfraz de Bakst. Mientras escogía una serpiente con la que decorar su cuerpo desnudo o mandaba disecar a un leopardo para lucirlo a su lado durante la pròxima fiesta. Un par de almendras y un trozo de pera.

Luisa Casati, una evolución

(Mi reconstrucción de la vida de la marquesa o “Cómo nace un personaje”. Desde la marquesa que aun no era marquesa con 18 años hasta el personaje de mística femme fatale ligeramente enloquecida que retrató Man Ray – Son fotos de Google porque las que hice en la exposición eran terribles)

Pero volvamos al principio: la marquesa Luisa Casati no nació marquesa si no riquísima huérfana de industriales milaneses allá por 1881. En 1900 se casó con el marqués Camillo Casati que debió pensar que estaba haciendo un buen negocio y no sabía lo que le esperaba. Tuvieron una hija que no despertó en la marquesa ningún instinto materno y después de conocer a Gabriele d’Annunzio, su amante vitalicio y gran poeta italiano, empezó a diseñar su vida tal y como ella la deseaba.

Luisa empezó por su imagen, quería verse mística y algo inquietante: delgadísima, con los ojos embadurnados de khol y el pelo teñido de rojo fuego, inventó su propio personaje de femme fatale. Además, tenía dinero suficiente para permitirse villas en Capri, palacios en Venecia y viajes a Estados Unidos por lo que dilapidando dilapidando, logró convertirse en la socialitè del momento.

Luisa resultaba irresistible para los artistas de la Belle Epoque, fueran del tipo que fueran: escritores, pintores, fotógrafos, dibujantes, escenógrafos, diseñadores y escultores. Y ella no se contentaba con inspirar si no que llegaba a obligarles a inmortalizarla, ansiosa por descubrir un reflejo más, el enésimo matiz de su propio yo-personaje a través de ojos que tuvieran el don de ver y crear arte.

La “divina marquesa” como la llamaban murió de vejez en un cuchitril de Londres a los 77 años prácticamente en la indigencia. No quedaba nada de su fortuna infantil pero, como rezaba su epitafio, la edad no consiguió marchitarla ni la costumbre consiguió debilitar la versatilidad que había en ella. Murió acompañada por un pequeño grupito de “fans” que aún veían en ella la luz del arte. Y quién sabe, quizás antes de morir mordisqueara distraídamente un trozo de pera y un par de almendras.

Venecia

(La exposición La divina marchesa, Arte e vita di Luisa Casati dalla Belle Epoque agli Anni folli està en Venecia hasta el 8 de marzo de 2015. Hacía mucho que no iba a Venecia y el reencuentro no ha podido ser mejor… también Venecia es experta en el arte de ser arte)