Tag Archive | brunch

Nueva York – Bread pudding de Challah y frambuesas

IMG_8113

Una vez leí que en California las personas son más guapas por un curioso caso de selección artificial. Desde principios de siglo, confluían en California centenares de chicas y chicos, los más guapos de cada pueblo perdido de América, convencidos de poder alcanzar su propio sueño americano, el de convertirse en la próxima Marylin Monroe o el próximo Cary Grant. Pocos alcanzaban su sueño pero supongo que, por no volver al pueblo con las orejas gachas, muchos se quedaban, sirviendo mesas y teniendo hijos de genética generosa (los actuales surferos Californianos, para entendernos).

Nueva York vista hoy me da la misma sensación pero en versión intelectual. Ciudad de inmigrantes, es más que eso, es la ciudad del éxito profesional. Ciudad que rezuma inteligencia, pragmatismo y olfato para los negocios. Ciudad que te engatusa como un mercante, ensenándote lo que podría ser tuyo, ay, si solo fueras lo suficientemente bueno como para trabajar en banca de inversión… si tan solo uno de tus antepasados hubiera sido lo suficientemente ambicioso como para crear un emporio y dejártelo en herencia… si tus propias ganas de triunfar fueran tan grandes como para soportar el miedo al fracaso en la ciudad del éxito.

Por este motivo y por muchos otros, visitar Nueva York tiene algo de místico. Como mirar un espejo y mirar detrás de el. Nueva York te muestra lo que más deseas, tus anhelos más profundos, todas las vidas que secretamente querrías experimentar. Y Nueva York, de repente, te arroya con el cuerpo de un trabajador con prisas y te saca de tu ensoñación con un esquiusmimadam hastiado detrás de ti para advertirte de que estás bloqueando la salida del metro. En ese momento te invade una nostalgia tremenda, la nostalgia de mil inmigrantes, y te entran unas ganas enormes de ser tu mismo, en tu propia vida.

IMG_8136

Después de cuatro días en Nueva York tenía muchas ganas de escribir sobre su comida, su indigesta y fascinante gastronomía, tan fascinante como el patchwork de inmigrantes que la han ido configurando, superponiendo productos de la nostalgia con golpes de genio comercial. Pero me ha salido este post extraño, sin duda inspirado por la ciudad, pero también por el libro Nueva York, de Edward Rutherfurd (un libro increíble que recomiendo calurosamente) y uno de los últimos artículos de Elvira Lindo que leí poco antes de viajar y que me dio que pensar. A ella me gustaría decir: “Yo podría vivir en esta ciudad… o quizás no” 🙂

En cuanto a la receta: empieza con un pan de la tradición judía característico del periodo de Hanukkah llamado “challah” que compramos para llevar a casa de un chico judío que primero nos invitò a cenar y luego nos retiró la invitación como solo un auténtico neoyorkino sabe hacer. Decidimos traernos la challah a Milan y compartirla con amigos el domingo pero para cuando llegó el domingo estaba más muerta que viva. Buscando recetas de aprovechamiento de pan seco descubrí esta que ha adelantado por la derecha a todas las ultimas recetas que he hecho últimamente. Un postre reconfortante y delicado a pesar de su contundencia, cremoso y “rich” gracias a la (ingentecantidadde)nata y fresco gracias al toque àcido de la frambuesa y al dulzor sutil del pan.

comb pudding

Ingredientes:

  • 4 tazas (cup) de challah o pan brioche común al huevo, muy rico con uvas pasas. También valen restos de panettone, pandoro o roscòn aunque en este caso es mejor no añadir aromas porque los industriales son fuertes de por sì
  • 1 taza de nata de cocina
  • 1 taza de leche entera
  • 1 taza de frambuesas frescas o congeladas (yo uso siempre congeladas, las compro en temporada y aguantan fenomenal)
  • 3 huevos
  • 4 cucharadas de azúcar blanco o moreno
  • Un toque de vainilla o de azahar (unas gotitas de esencia, unas semillas de vainilla o una cucharadita de pètalos de azahar secos)

Pasos

  • Si el pan es fresco o todavía no se ha secado del todo, recomiendo secarlo un poco en el horno. De este modo, al humedecerlo de nuevo, los trozos quedarán más enteros (si no se sigue este paso, el sabor del resultado final será el mismo, pero la textura será menos interesante, con trozos menos definidos y menos crujiente en superficie)
  • Para secar el pan, poner a calentar el horno a 100°C con calor superior e inferior o aire caliente
  • Cortar el pan o la brioche en cubos de unos 3 centìmetros
  • Poner el pan en una bandeja de horno cubierta por papel parafinado y poner los trozos de pan a secar en el horno durante unos 15 minutos bien separados entre sì
  • Mientras, mezclar en un bol los huevos, la nata, la leche, el azúcar y los aromas. Yo usé un par de gotas de esencia de vainilla e infusioné una cucharadita de pétalos secos de flor de azahar en una pequeña parte de la leche calentada. Con los pétalos de azahar hay que tener cuidado! Demasiada cantidad o demasiado tiempo da mucho amargor, se trata de dar un toque asì que hay que probar la leche antes de mezclar todo. Con las esencias en general es mejor empezar con poco e ir subiendo la intensidad porque en cambio es difìcil corregir un exceso. Ademàs, yo recomiendo probar las mezclas crudas (como pruebo la mezcla para la tortilla de patata). No hay nada en resposterìa que no se pueda comer crudo 🙂
  • Cuando el pan se haya secado (quizàs se haya dorado ligeramente), sacar del horno. Dejar el horno encendido subiendo la temperatura a 180°C
  • En una fuente de cristal de tamaño medio, verter la mezcla líquida. Por encima, distribuir los trozos de challah intercalados con frambuesas. Asegurarse de cubrir todos los huecos presionando un poco los trozos de pan hacia abajo pero sin toquetearlos demasiado (para no deshacerlos y que mantengan la forma). A mí me gusta que se intercalen trozos de “costra” con trozos de miga
  • Hornear durante unos 20 minutos a media altura. A mí me salió con el centro muy cremoso y me encantó, pero supongo que si lo cocinas más tiempo puede quedar más seco y puede gustar también
  • Servir en un bol aún templado, simple y delicioso

retocada

Tartaletas de ruibarbo – por fin, ese gran desconocido

tartaletas de ruibarbo y flores

Demasiado corto o demasiado largo. Demasiado extraño o demasiado común. Odiar el propio nombre es un clásico, tanto como odiar el propio pelo. Y como con el pelo, de pequeño te gusta, luego empiezas a odiarlo y al final lo haces tuyo.

Yo me llamo Bárbara porque a mi madre no le encantaba su propio nombre. María Fernanda Beatriz Bárbara, así se llama mi madre. Y el único de todos sus nombres que le gustaba a la pobre era el último, el que nunca pudo usar.

Mi padre quería llamarme Lola pero entonces, para llamarte Lola, tenías que llamarte Dolores y mi madre se negó en rotundo. Le parecía de mal augurio, como si el proprio nombre tuviera un cierto poder sobre tu vida.

Este fin de semana estuve en un bautizo y justo la mamá había escrito un discurso precioso para su bebé en el que le explicaba porqué habían escogido para el su nombre, Arturo, un nombre con personalidad, de persona sabia y valiente.

Superstición aparte, nuestro nombre sin duda está cargado del amor y de las buenas intenciones de nuestros padres. Por como suena, por lo que recuerda, por lo que significa. Como en El buen nombre, de Jhumpa Lahiri. Un libro que no me canso de recomendar.

El mayor problema con mi nombre (aparte del hecho de que, después de haber aprendido a apreciar su originalidad en España, me he encontrado en Italia con que la mitad de la población de entre 40 y 50 años se llama como yo) ha sido la dificultad para acortarlo.

No pudiendo acortarlo, mis amigas, hermanas y sobrinas se han dedicado a alargarlo, girarlo y complicarlo. Ruibarbo y Barbacoa son mis motes preferidos, como no, nombres de comida. Y por fin, después de 28 años, ha caído un ruibarbo entre mis manos!

Que si está bueno? Pues la verdad, es una especie de apio con menos sabor a sopa y más dulce pero con el mismo toque un poco ácido y como a tierra. El mundo no se perdería mucho sin el ruibarbo, en mi opinión, si no fuera por su color que tiñe lo que toca y mola todo.

He aquí mi primera receta con el famoso ruibarbo. Quién sabe si habrá màs…

tartaleta making of

Ingredientes:

Pasos:

  • Antes de empezar, una observación útil: el ruibarbo es un tallo muy fibroso. Por ese motivo, la forma en la que monté yo las tartaletas, aunque muy bonita, es muy poco cómoda a la hora de morder porque la tartaleta se desmonta. Además, el ruibarbo, infiltrando la crema, suelta un agüilla que la corta un poco (está bueno, pero menos bonito). Para otra vez aconsejo montar la tartaleta como en este blog
  • Calentar el horno a 180°C calor superior e inferior o aire caliente
  • Abrir el paquete de masa brisa o prepararla a mano con la receta del link anterior. Untar con mantequilla y espolvorear con harina el molde y posar la masa delicadamente, pegándola bien a los bordes
  • Poner la masa en el horno hasta que coja color y se seque un poco (no más de 10 minutos). Hay que estar atento porque se quema facilmente! sacar del horno y reservar sin apagar el horno
  • Mientras, con un cuchillo afilado cortar tiras muy finitas del ruibarbo (para la forma de rosa que he preparado yo) o cortes diagonales más cortitos pero igual de finos para hacer la forma de “pétalos” (la que aconsejo)
  • Poner los pétalos o las tiras en un bol, espolvorear con dos cucharadas de azúcar, remover un poco y dejar macerar durante unos 15 minutos
  • (Opcional) Con los recortes de ruibarbo, poner un cacito al fuego con el agua y tres o cuatro cucharadas de azúcar. Dejar cocinar a fuego medio. Se irá formando un sirope suave de color rosa a medida que evapora el agua, acidito y muy rico. Estará listo cuando tenga una consistencia líquida pero viscosa (se mueva lento al mover el cazo)
  • Mientras, preparar la crema pastelera con esta receta
  • Cuando la crema esté templada, colocarla sobre la base horneada hasta una altura de un centímetro más o menos (si es más alto no se verán las tiras de ruibarbo que dan la forma de rosa. Para la forma en pétalos se puede poner más crema porque los pétalos van apoyados por encima.
  • Colocar las tiras de ruibarbo en vertical enrolladas sobre sì mismas empezando desde el exterior (para la forma de rosa) o apoyadas delicadamente sobre la masa (para la forma en pètalos). Para la rosa, las tiras se tienen que apoyar en la base de la tartaleta y quedar un par de milímetros por fuera de la crema pastelera para que se vean. Espolvorear con un poco de azúcar para que ayude a caramelizar en el horno
  • Meter en el horno a 180°C durante unos 15 minutos, hasta que la crema cuaje alrededor del ruibarbo, que irá soltando un poco de líquido y se dorarà ligeramente
  • Sacar del horno, dejar enfriar un poco, pintar con el sirope rosado y disfrutar!

tartaleta de ruibarbo

Tortitas americanas del Vips – Post gripal

Dando la vuelta a la tortita
Ahora que mis defensas super-poderosas se han quebrado, debo admitir que desde su altura, cuando me creía invencible, cometí dos pecados. Uno, la envidia. He envidiado taaanto. A todos los resfriados. En particular a las frágiles compañeras de trabajo que sin excepción por estas fechas se pasan un par de días en casa para recuperarse. Y a ellas pido perdón, sobretodo por el segundo pecado. El desprecio. Porque secretamente he pensado siempre que erais todos una panda de cuentistas. Unos afortunados a los que la naturaleza había dado injustamente la habilidad de tener fiebre como excusa para ver pelis y remolonear.

Y será que los virus italianos son más machos, pero he conseguido tener fiebre por primera vez desde los 14 años!!! Casi 38.5, Ja! Eso si, de viernes a domingo, no exageremos. Y bueno, pues resulta que se pasa fatal 🙂 He sentido frio, cansancio, dolor de cabeza, eso que en la publicidad llaman “dolores musculares” y que no entendía muy bien y lo peor de todo: total falta de ganas de comer!!! Un poco porque con tantos mocos nada me sabía a nada (a duras penas distinguía dulce y salado, poco más) pero sobretodo porque no tenía ninguna gana de hacer el esfuerzo. Comer. Un esfuerzo. He estado temporalmente enajenada. Esta claro que tener fiebre no vale la pena.

Como decía, después de todo mis defensas siguen siendo bastante super-poderosas por lo que la fiebre desapareció el domingo junto con mis esperanzas de faltar un día al trabajo. Y qué mejor modo de celebrar la victoria sobre mocos y apatía que recuperando todas las calorías no comidas en un único desayuno!?!?! He aquí mi propuesta para un domingo post-gripal: una ración de tortitas americanas al más puro estilo Vips. Faltaba el bacon (importante) y las patatas fritas (que redondean el plato, no lo vamos a negar). Pero estaba lo más importante que quién no ha probado esta combinación no sabe valorar: la yema de huevo caliente con su toque de sal, las tortitas recién hechas para mojar y el sirope de arce para guarrear. Un pecado mortal.

La yema y la tortita

Ingredientes para dos personas

La receta escrita aquí abajo es la de las tortitas buenas, la encontré en este blog. Las tortitas de la foto corresponden a una receta improvisada por mi novio el domingo por la mañana que no vamos a juzgar aquí porque el gesto post-gripal estuvo muy bonito y aunque feas las tortitas no estaban tan mal :))

  • 2 huevos para las tortitas
  • 200 gramos de harina
  • Tres cucharaditas de levadura en polvo
  • Dos cucharadas soperas de azúcar
  • Una cucharada de aceite de girasol o mantequilla
  • Un vaso de leche (unos 250 ml)
  • Una pizca de sal
  • Sirope de arce o caramelo
  • 4 huevos para freír, pavo, jamón o bacon

Pasos

  • Mezclar la harina pasada por un colador con la sal y la levadura
  • En otro bol, mezclar los dos huevos con la leche, el azúcar y el aceite (si se usa mantequilla se puede derretir en un cazo junto a la leche a fuego suave)
  • Juntar la harina al líquido y batir rápido (yo uso la minipimer pero en el blog de la receta dicen que hay que batir rápido y poco tiempo, que los grumos desaparecen en la sartén, tendré que probar)
  • Poner la mezcla en una jarra o dejarla en el bol y usar un cazo de sopa.
  • Poner a calentar una sartén buena (antiadherente y eso) a fuego medio-fuerte. Cuando al acercar la mano se sienta calor, verter la cantidad equivalente a un chorro largo o un cazo raso. La mezcla se expande por la sartén así que no hay que poner mucha pero eso se va viendo con cada tortita
  • Esperar a que la parte expuesta de la tortita esté cubierta de burbujas estalladas y dar la vuelta. Esperar otro minuto y sacar. La parte de las burbujas es mi parte preferida
  • Freír los huevos en otra sartén antiadherente con un chorro generoso de aceite bueno a fuego medio fuerte hasta que la clara esté blanca. La yema liquida me gusta tanto como la grima que me da la clara sin cuajar así que yo inclino la sartén y echo un poco del aceite por encima de la clara para que se cocine bien evitando la yema. Espolvorear bien con sal maldon
  • Freír el bacon o el jamón o las patatas o todas las guarradas que queramos añadir al plato
  • Disfrutar y recuperarse

Listo para comer

Pan casero de Ikea con salmón y salsa de eneldo – Mente global

Pan de Ikea recién hecho
Hay una escena en la Princesa Prometida en la que el malo Visini y el bueno tienen una batalla “de ingenio” para adivinar en qué copa ha puesto el veneno este último. El razonamiento del malo es más o menos así: “Esta copa es la elección obviapero tu sabes que yo sé que es lo obvio por lo que escogeré la otra copa… pero como tu sabías que yo sabría que tu lo sabrías, entonces escojo la primera”.

Esta escena ilustra de maravilla el proceso de creerse más listo que los demás, querer evitar a las masas y acabar de procesión por el interminable pasillo del Ikea en apretadas filas de a cuatro. Me explico.

Llega un sábado pre-natalicio cualquiera y tu, igual que los bróker de Wall Street intentan batir al mercado para sacar un beneficio, intentas batir al resto de la población milanesa para no encontrártela allá donde vayas. Mi muy inteligente y original razonamiento (después de haber visto un anuncio de Ikea super apetecible en la televisión) fue más o menos este:

—–

“Es Navidad, me estáis agobiando todos.”

“Seguro que todo el mundo esta en Corso Buenos Aires de compras alocadas.”

“Como hay un mercadillo de Navidad en Duomo, el resto del mundo estará ahí, sin duda.”

“Ideón: vámos a Ikea! Para qué va a ir nadie a Ikea en Navidad?? Bastante lío hay ya entre comidas y regalos para pensar en montar un armario nuevo o sustituir una escobilla para el WC. La gente va a Ikea DESPUES de Navidad.”

“Qué lista soy.”

“A qué hora vamos?”

“Ya lo sé! A la hora de comer, nadie irá a Ikea un sábado antes de Navidad a la hora de comer. Mi inteligencia se supera cada día”.

—–

Es un poco el razonamiento que tuvo mi hermana antes de escoger un nombre original para su hija y encontrarse con que en la clase de la niña había otras dos tocayas. En dos palabras: mente global. Intentamos ser originales con todas nuestras fuerzas pero estamos programados con molde y caemos como chinches en los mismos estímulos externos. Ah, que tu también has visto ese anuncio de Ikea tan bonito del niño y las galletas?

Total, que después de la procesión por los pasillos de Ikea, yo había aprendido una lección vital y perdido las ganas de comprar las malditas velas. Menos mal que un perrito caliente a la salida me dio la energía suficiente para arrasar la tienda de alimentación. Este es el maravilloso resultado: pan de molde, caliente, crujiente, aromático, recién hecho y facilísimo de preparar, un salmón que es una locura, pepinillos y salsa de eneldo. Podría comer esto todos los días de mi vida. Seré la única que lo ha descubierto??? 🙂

Salmon, pepinillos y buen pan

Ingredientes:

  • Pack para hacer pan negro de Ikea (Brodmix Flerkorn)
  • Agua
  • Un molde de plumcake
  • Salmón
  • Un hinojo fresco cortado en tiras finitas y ligeramente aliñado con aceite, vinagre y sal
  • Queso filadelfia
  • Pepinillos
  • Salsa de eneldo

Pasos

  • Preparar y hornear el pan siguiendo las indicaciones del paquete. Para mí fue mejor mezclar el agua templada y las harinas en un bol porque dentro el paquete no se mezclaban bien. Fundamental engrasar y enharinar el molde o se pegará. En total hace falta más o menos una hora y media para el pan, entre levitación y horneado.
  • Aliñar el hinojo mientras tanto. El aroma del hinojo fresco va perfecto con el salmón y la salsa de eneldo (que es de la misma familia)
  • Dejar enfriar un poquito el pan, cortarlo en lonchas de un centímetro y que cada uno se prepare las tostadas como quiera!

Pan de ikea making of

Salmon, hinojo y eneldo

Epic fails navideños

IMG_7884
Que porqué llevo tanto tiempo sin publicar? Muy fácil: porque me he dado a la repostería navideña. Y es bien sabido que no tengo mano para esto. Hablo de recetas con levadura, claro, maldita levadura. Pensaba dejar pasar otra semana más sin publicar hasta que me saliera algo decente pero, oye, esto también es cocina!

Al fin y al cabo, ¿quién no ha preparado alguna vez guarradas improponibles que solo se come tu novio repitiendo lo rico que te ha salido pero que está muy lleno y no puede con más? Si alguien se lo come, es comida, aunque para que se lo coma haya que atarlo a una silla y colocarle una pinza en la nariz. Comido, check!

Estos han sido mis dos fails más sonados. Si tuviera que sacar algún aprendizaje de esto creo que sería que la repostería necesita calma y perfeccionismo, cualidades con las que no nací. Además, sospecho que para que quede bonita y “posteable” tienes que olvidarte de tu vida normal y preparar las recetas pensando sólo en la foto y a eso me niego. Yo cocino cosas que me vaya a comer y a una hora lógica!

¿Seguiré enfrentàndome a retos absurdos y por lo tanto no nos veremos hasta después de Navidad? Quién sabe… Por si acaso, felices fiestas!

Epic fail #1: Panettone gastronómico de Ernst Knam (Bake-off Italia)

(En mi defensa diré que el de la foto es comprado y rellenado, aquì el link)

Emapandillalbondiga krapfen

  • Explicaciòn: el panettone gastronómico es una cosa super kitch y viejuna que se ha vuelto a poner de moda en Milan porque aquí todo lo viejuno ahora es hipster. Es un bollo enorme con forma de panettone pero de sabor neutro que se corta en discos, se rellena a dos a dos y finalmente se corta en cuartos para hacer pisos de sandwichitos salados. Como me podía resistir???
  • Porquè (sospecho) que la he liado:
    • Por querer jugar a la concursante de Bake-off, yo sola en mi cocina, y seguir la receta misteriosa del buen Ernst sin profundizar en la materia (era la receta exacta que dan a los concursantes, o sea, con pasos sin explicar)
    • Por usar levadura viva en vez de seca (idem, por no profundizar)
    • Por irme al gimnasio en medio de una levitación y dejarla tanto tiempo que acabó por bajarse
  • Resultado: Dos míseros pisos en vez de cinco, un regustillo a levadura viva y ni rastro de la famosa “cúpula” del panettone que existió en algún momento pero desapareció mientras estaba en el gimnasio.
  • Què estuvo bien: El piso relleno de huevo, mayonesa y pepinillo. Un viaje a la infancia.
  • Lo repetiré: Me temo que sì, es demasiado guay para no probar otra vez. Con tiempo, sin ir al gimnasio entre medias y con rellenos más currados.

Epic fail #2: Krapfen de caja (ni siquiera con truco me salieron)

(Foto de los Krapfen buenos: pàgina en un idioma que desconozco)

Epic fail krapfen

  • Explicaciòn: los Krapfen son un dulce tìpico de la zona norte de Italia/Sur de Austria y Alemania muy parecidos a los donuts pero sin agujero. Se pueden tomar solos o rellenos de cremas (mis preferidos son los de crema pastelera). Una bomba calórica, por supuesto. En Navidad están por todas partes, razón por la que tuve la idea feliz de prepararlos en casa…
  • Porquè (sospecho) que la he liado:
    • Por cocinar contrarreloj y sin luz (hay días en Milan en los que simplemente no hay luz, da igual la hora que sea). Tenía comida con amigas a la una y empecé a cocinarlos a las 11… estaba claro que no iba a salir bien 🙂
    • Por no pensar con cabeza y dejarme llevar por la receta simplificada de la caja (tipo: “Apoye las bolitas sobre papel encerado”… En esa frase falta claramente el aceite que hay que poner entre papel y bolita para que no se pegue!!)
  • Resultado: una especie de albondigo-empanadilla grasienta con aroma a krapfen industrial
  • Qué estuvo bien: ehhh… el azúcar glass?
  • Lo repetirè: No, ni de coña. No vale las calorías. Me bajo al bar…

Panettone de cerca