Archive | May 2015

Berenjenas al horno con miso – Corta receta, larga obsesión

berenjenas con miso

Hay recetas cortas y recetas muy muy cortas. Esta es una de ellas. Lo más largo de esta receta es el tiempo que he pasado obsesionada con las malditas berenjenas con miso (hay gente que se obsesiona con el amor, yo me obsesiono con las berenjenas. En realidad me obsesiono con todo, hortalizas incluidas).

El principal motivo de mi larga obsesión ha sido lo mucho que he tardado en encontrar el famoso “shiro miso” o miso blanco en Milán desde aquel momento mágico en el que probé por primera vez las berenjenas gratinadas con miso en un restaurante japonés.

Tardé tanto en encontrarlo que en un momento de desesperación intenté preparar las berenjenas con miso rojo (el que se usa para preparar la sopa miso, mucho más fácil de encontrar). No os lo recomiendo. Es como.. es como… como poner una verdura a salar durante 6 meses para luego recubrirla con concentrado Avecrem.

Al final encontré el miso blanco en una tienda bio al módico precio de 7,98 euros, 300 gramos. Todo listo?? En realidad ya no me quedaban berenjenas en casa y tuve que esperar al mercado del sábado para comprarlas. Y si había esperado tanto,  qué era una semana más? Pues fue la semana que pasaron las berenjenas en la nevera hasta que conseguì cenar en casa.

En definitiva, aquí acaba la larga historia de esta muy corta receta. Con las berenjenas (algo más rechumidas que cuando las compré) embadurnadas de miso y en el horno y mi obsesión a punto de ser satisfecha. Taaaan satisfecha. La pulpa caliente de la berenjena cocinada en este modo es casi cremosa y se impregna del aroma ahumado que desprende el miso. Sobre la capita gratinada que se forme en el exterior, un poco dulce, un poco salada, diré solo que es maravillosamente “umami“.

berenjenas con miso, making of

Ingredientes

Pasos

  • Poner a calentar el horno a 200°C calor superior e inferior o superior con aire
  • Limpiar las berenjenas y cortarlas por la mitad en vertical
  • Embadurnar la carne expuesta de la berenjena con miso (una cucharada o dos bastan por mitad)
  • Meter en el horno y hornear durante unos 20 minutos o hasta que la pasta miso coja un bonito color anaranjado con algunas partes más churruscadas
  • Única complicación: si las berenjenas son muy gordas quizás convenga meterlas más tiempo en el horno a una temperatura inferior ( tipo 170-180°C durante 20 minutos) y luego subir la temperatura para gratinar la superficie otros 10 minutos (para evitar que el miso se pueda quemar y el interior de la berenjena quede crudo)
  • Otra opción: cortar la carne de la berenjena ligeramente (sin llegar hasta el final) en diagonal o en dos diagonales cruzadas antes de impregnar el miso para que el sabor penetre mejor
  • Comer caliente, espolvoreado con semillas de sésamo y con una cucharita de madera para un efecto 100% japonés
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Tartaletas de ruibarbo – por fin, ese gran desconocido

tartaletas de ruibarbo y flores

Demasiado corto o demasiado largo. Demasiado extraño o demasiado común. Odiar el propio nombre es un clásico, tanto como odiar el propio pelo. Y como con el pelo, de pequeño te gusta, luego empiezas a odiarlo y al final lo haces tuyo.

Yo me llamo Bárbara porque a mi madre no le encantaba su propio nombre. María Fernanda Beatriz Bárbara, así se llama mi madre. Y el único de todos sus nombres que le gustaba a la pobre era el último, el que nunca pudo usar.

Mi padre quería llamarme Lola pero entonces, para llamarte Lola, tenías que llamarte Dolores y mi madre se negó en rotundo. Le parecía de mal augurio, como si el proprio nombre tuviera un cierto poder sobre tu vida.

Este fin de semana estuve en un bautizo y justo la mamá había escrito un discurso precioso para su bebé en el que le explicaba porqué habían escogido para el su nombre, Arturo, un nombre con personalidad, de persona sabia y valiente.

Superstición aparte, nuestro nombre sin duda está cargado del amor y de las buenas intenciones de nuestros padres. Por como suena, por lo que recuerda, por lo que significa. Como en El buen nombre, de Jhumpa Lahiri. Un libro que no me canso de recomendar.

El mayor problema con mi nombre (aparte del hecho de que, después de haber aprendido a apreciar su originalidad en España, me he encontrado en Italia con que la mitad de la población de entre 40 y 50 años se llama como yo) ha sido la dificultad para acortarlo.

No pudiendo acortarlo, mis amigas, hermanas y sobrinas se han dedicado a alargarlo, girarlo y complicarlo. Ruibarbo y Barbacoa son mis motes preferidos, como no, nombres de comida. Y por fin, después de 28 años, ha caído un ruibarbo entre mis manos!

Que si está bueno? Pues la verdad, es una especie de apio con menos sabor a sopa y más dulce pero con el mismo toque un poco ácido y como a tierra. El mundo no se perdería mucho sin el ruibarbo, en mi opinión, si no fuera por su color que tiñe lo que toca y mola todo.

He aquí mi primera receta con el famoso ruibarbo. Quién sabe si habrá màs…

tartaleta making of

Ingredientes:

Pasos:

  • Antes de empezar, una observación útil: el ruibarbo es un tallo muy fibroso. Por ese motivo, la forma en la que monté yo las tartaletas, aunque muy bonita, es muy poco cómoda a la hora de morder porque la tartaleta se desmonta. Además, el ruibarbo, infiltrando la crema, suelta un agüilla que la corta un poco (está bueno, pero menos bonito). Para otra vez aconsejo montar la tartaleta como en este blog
  • Calentar el horno a 180°C calor superior e inferior o aire caliente
  • Abrir el paquete de masa brisa o prepararla a mano con la receta del link anterior. Untar con mantequilla y espolvorear con harina el molde y posar la masa delicadamente, pegándola bien a los bordes
  • Poner la masa en el horno hasta que coja color y se seque un poco (no más de 10 minutos). Hay que estar atento porque se quema facilmente! sacar del horno y reservar sin apagar el horno
  • Mientras, con un cuchillo afilado cortar tiras muy finitas del ruibarbo (para la forma de rosa que he preparado yo) o cortes diagonales más cortitos pero igual de finos para hacer la forma de “pétalos” (la que aconsejo)
  • Poner los pétalos o las tiras en un bol, espolvorear con dos cucharadas de azúcar, remover un poco y dejar macerar durante unos 15 minutos
  • (Opcional) Con los recortes de ruibarbo, poner un cacito al fuego con el agua y tres o cuatro cucharadas de azúcar. Dejar cocinar a fuego medio. Se irá formando un sirope suave de color rosa a medida que evapora el agua, acidito y muy rico. Estará listo cuando tenga una consistencia líquida pero viscosa (se mueva lento al mover el cazo)
  • Mientras, preparar la crema pastelera con esta receta
  • Cuando la crema esté templada, colocarla sobre la base horneada hasta una altura de un centímetro más o menos (si es más alto no se verán las tiras de ruibarbo que dan la forma de rosa. Para la forma en pétalos se puede poner más crema porque los pétalos van apoyados por encima.
  • Colocar las tiras de ruibarbo en vertical enrolladas sobre sì mismas empezando desde el exterior (para la forma de rosa) o apoyadas delicadamente sobre la masa (para la forma en pètalos). Para la rosa, las tiras se tienen que apoyar en la base de la tartaleta y quedar un par de milímetros por fuera de la crema pastelera para que se vean. Espolvorear con un poco de azúcar para que ayude a caramelizar en el horno
  • Meter en el horno a 180°C durante unos 15 minutos, hasta que la crema cuaje alrededor del ruibarbo, que irá soltando un poco de líquido y se dorarà ligeramente
  • Sacar del horno, dejar enfriar un poco, pintar con el sirope rosado y disfrutar!

tartaleta de ruibarbo