Archive | March 2014

Lasaña de calabacín y salchicha fresca – Primavera?

Lasagna recién salida del horno

Ah, que no ha llegado todavía la primavera? Yo ya estaba en plan pajarillos cantando, conejillos saltando, pechugas enseñando… Había interpretado los almendros en flor (los de verdad pero sobretodo la sobrepoblación de fotos en Facebook e Instragram) de manera muy literal: Apaga la calefacción! Abre las ventanas de par en par! Camisetas de tirantes? Porqué no! Fuera calcetines, ya no los necesitas!

Y claro, me he resfriado. Traicionero tiempo Milanés. Así que repliego velas. Era un truco. Mocos y escalofríos. Hija, pareces nueva, como si no te pasara lo mismo todos los años, pequeña entusiasta inconsciente. Enciendo el horno, saco la sudadera y aprovecho para cocinarme una última bomba invernal con un toque de entre tiempo. Aromas de cuidado materno, sabores reconfortantes y cremosidad humeante con verduras de primavera.

No sabía si publicar esta receta porque las fotos no me convencen pero es que es un recetón y si no la escribo se me va a olvidar.  La idea inicial era preparar una lasaña de berenjenas (tipo parmiggiana o moussaka) pero aún falta mucho para las berenjenas buenas así que compré calabacines. Luego pensé que los calabacines pegan más “in bianco”, sin tomate pero si no hay tomate algo tiene que dar sabor: de ahí la salchicha. Momento de iluminación.

Esta receta es de verdad increíble. Sencilla pero con un equilibrio perfecto de sabores y texturas. La bechamel ligera, el gratinado ahumado, las finísimas capas de calabacín como un sustituto increíblemente parecido a la pasta (de verdad, no parece verdura), el queso que lo une todo pero sin abusar para que el conjunto no sea pesado y la base de un buen ragù, sabrosísimo gracias a la salchicha.

Delicia calentita

Ingredientes (para tres personas normales o dos con mucha hambre dàndose un homenaje,  la típica fuente pequeña de cristal)

Para las capas de “lasagna”

  • 2-3 calabacines medios (yo usé 8 pequeños, en mi opinión tienen más sabor y menos agua)

Para el relleno

  • 1 zanahoria pequeña (o media grande)
  • 1 cebolla amarilla pequeña (o media grande)
  • Medio vaso de vino blanco (vale el de tetrabrik)
  • 200 gramos de salchicha fresca de carnicería de buena calidad
  • Pimienta negra
  • Sal
  • Nuez moscada
  • 2 lonchas de tranchetes de queso light
  • 50 gramos de queso fuerte (tipo manchego o algún queso tipo oveja tierno pero con sabor)
  • 1 bola de mozzarella

Para la bechamel

  • 3 cucharadas rasas de aceite
  • 3 cucharadas rasas de harina
  • Medio litro de leche o un poco màs (yo usè como tres vasos de leche desnatada)
  • Pimienta y nuez moscada

Preparando los calabacines

Pasos

  • Limpiar los calabacines. Ya no me acuerdo de como es un calabacín en España pero en Italia tienen como unos pelillos por fuera bastante molestos. Por eso, al limpiarlos no les paso la palma de la mano por encima sino que uso una Villeda limpia bajo el grifo para no pincharme
  • Con un pelapatatas, hacer capas finas de calabacín. Vale, aquí un truco para no rebanarse los dedos: coger el calabacín por el tallo, apoyarlo sobre una tabla y pasar el pelapatatas apretando hacia abajo desde dos centímetros a partir del tallo. Esto dará una forma curva al corte del calabacín y uno de los lados no tendrá borde verde pero da igual y evitas rebanarte un dedo
  • Poner una sartén grande a fuego fuerte (mejor la típica para hacer carne a la parilla pero da igual). Apoyar una tanda de tiras de calabacín sin superponer. Al terminar de colocar todas las lascas, la primera estará casi hecha. Darles la vuelta una a una empezando por la primera y al terminar con la última ya se pueden pasar al plato. Con fuego fuerte y lascas finas este ritmo asegura que estén bien cocinadas pero si falta tiempo, se puede dejar pasar un minuto entre vuelta y vuelta.
  • Apartar las lascas de calabacín asegurándose de que quedan bien lisitas y sin apelmazar (tienen que servir como capas de lasaña así que no valen gurruños)
  • En una olla baja, preparar el clásico ragú: sofreír la cebolla y la zanahoria cortada a trocitos con un chorrito de aceite (no demasiado). Cuando estén doraditas y un poco transparentes, añadir el relleno de la salchicha (vaciarla de la piel creando bolitas). Sofreír durante un par de minutos a fuego fuerte, “rompiendo” los trocitos de salchicha en trocitos lo más pequeños posible con la ayuda de una cuchara de madera. Añadir medio vasito de vino blanco, remover y dejar evaporar. Añadir un pellizco de pimienta y probar

Sección de lasagna

  • Preparar la bechamel: poner un cazo grande a fuego medio. Añadir tres cucharadas de aceite. Dejar calentar unos segundos y añadir la harina. Remover enérgicamente. La harina y el aceite se convertirán en una pasta. Cocinar hasta que esa pasta se oscurezca un poco sin dejar de remover (se tiene que tostar). Cuando esté lista, añadir un vaso de leche y remover con fuerza. Se formará una pelota de masa, seguir removiendo. Dejar que se caliente un poco y sin dejar de remover añadir otro vaso de leche. Remover. Añadir otro vaso más de leche. Seguir removiendo durante un rato más al fuego. Añadir un buen pellizco de sal y una cucharadita de nuez moscada rallada. La nuez moscada va genial con la bechamel y aun mejor con la mezcla de calabacín y salchicha. La bechamel debe quedar más bien liquida pero con cuerpo, con una cierta densidad
  • Poner a calentar el horno a 200°C calor superior e inferior (con grill al final si no es muy potente)
  • Cortar una bola de mozzarella en trocitos pequeños y un taquito de queso de oveja también en trozos
  • Cuando todos estos componentes estén listos, coger una fuente de horno de cristal pequeña y embadurnar con un poco de aceite. Apoyar la primera capa de calabacín superponiendo un poquito las lascas. Espolvorear por encima dos cucharadas de ragú. No demasiado, esta bien si quedan muchos huecos. Espolvorear un poquito de queso mozzarella, de queso de oveja y de tranchete por los huecos. Deben seguir quedando huecos y los ingredientes no se deben superponer. De hecho, el queso debe bastar para las tres capas y para cubrir la capa final. De este modo no quedará grasiento ni pesado pero tendrá muchísimo sabor.
  • Verter un par de cucharas de bechamel por los huecos restantes y espolvorear con pimienta y nuez moscada (a mí me vuelve loca la nuez moscada)
  • Cubrir con otra capa de calabacín apretando un poco para que quede todo lo liso posible
  • Repetir la operación con el ragú, los trocitos de queso, la bechamel, la pimienta y la nuez moscada

Lasagna recién salida del horno

  • Repetir hasta acabar con una capa final de calabacín que cubra todo. Apretar un poquito hacia abajo y cubrir con bechamel dejando que se cuele por los huecos y asegurándose de que queda una capita decente por encima pero sin abusar porque si se inunda todo de bechamel quedará un lasaña líquida y pesada. Usar los últimos trozos de mozzarella y una de las lonchas de tranchete para espolvorear por encima y que gratinen
  • Meter en el horno y dejar cocinar durante unos 20 minutos o hasta que esté muy dorado por arriba. La mayor parte de los ingredientes están ya cocinados así que el tiempo en el horno sirve sobre todo para amalgamar
  • Sacar del horno y dejar reposar al menos 10 minutos. Los platos al horno tienen que reposar para que se sienta el sabor (si está muy caliente no notas nada) y para que los jugos se asienten y solidifiquen un poquito. Si tengo que decir la verdad, esta lasaña como todas las demás está mejor recalentada al día siguiente!
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La mejor NY Cheesecake – contra las libres interpretaciones

la auténtica NY Cheesecake
Es muy duro leer en los ojos de tu pareja la decepción. Ilusiones rotas, una y otra vez. La mirada que se ilumina y que de repente, en un segundo, se apaga. Esto es lo que ocurre cada vez que mi novio, con una inquebrantable confianza en la humanidad, vuelve a pedirse una cheesecake en un restaurante. Su tarta favorita y la más sujeta a “libre interpretación” que yo haya visto jamás.

Porque en España (donde por lo menos tenemos la decencia de cambiarle el nombre a “tarta de queso”) te pueden traer a la mesa desde una quesada pasiega hasta una mousse con regusto a cabrales. En Italia en cambio disfrutan poniendo cremas de queso en copas de cristal y espolvoreando galleta por encima (o por debajo) como si fuera el colmo de la “deconstrucción” creativa.

Así que después de verle languidecer ante su cruel destino de italiano Cheesecake-dependiente, decidí ponerme manos a la obra: esta tarta, para el solito, fue su regalo de cumpleaños. En mi opinión de insoportable purista es la NY Cheesecake perfecta. Con su base abizcochada (no de galletas), el interior perfumado, bien cocinado y sutilmente dulce y una costra dorada que recuerda vagamente a la quiche salada.

La mitad de esta receta, el relleno, es facilísima. La base es un poco más laboriosa y se puede sustituir si no se quiere ser tan purista con una típica base de galletas machacadas mezcladas con un poco de mantequilla fundida. Yo no soy muy fan de esa base porque me parece muy pesada y creo que el sabor a grasa y azúcar lo invade todo pero prometo no juzgar 🙂

Para esta receta hace falta:

  • Un molde de tarta desmoldable (se puede hacer sin pero entonces hay que servirla directamente sobre el contenedor porque no se desmoldará jamás)
  • Una fuente redonda más ancha que el molde. Puede ser baja, idealmente debería llegar hasta la mitad de la altura del molde (es para cocinar la tarta en el horno al baño María)
  • Varillas para montar claras a punto de nieve (esto es fundamental para la base buena pero no hace falta si se prepara base de galletas)
  • Robot de cocina: tampoco es fundamental pero ayuda. El relleno debe estar bien integrado y aireado y a mano cuesta pero se puede conseguir con entusiasmo y paciencia
  • Muchos boles para ensuciar y luego tener que limpiar

Las primeras flores de almendro... o es cerezo?

Ingredientes (en cups, que no me ha dado tiempo, en cuanto pueda transformo en gramos y ml)

Para la base:

  • Un poco de mantequilla derretida para embadurnar el molde
  • 1/3 cup harina tamizada (vale pasarla por un colador a golpecitos)
  • Una cucharita de café de levadura tipo Royal
  • Un pellizco de sal
  • 2 huevo extra grandes o 3 medianos
  • 1/3 cup de azúcar
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • La ralladura de medio limón
  • 2 cucharadas de mantequilla derretida
  • Unas gotas de zumo de limòn 

Para el relleno:

  • 4 paquetes de los grandes de Philadelphia (normal, nada de light) a temperatura ambiente
  • 1 cup y 2/3 de azúcar
  • ¼ cup de maicena
  • 1 cucharada de esencia pura de vainilla (la venden en la zona de pastelerìa del super, si no valen también vainas abiertas en sentido longitudinal para conseguir las semillas)
  • 2 huevos muy grandes o 3 medianos
  • ¾ cup de nata para montar (agitar bien antes de abrir el paquetito)

 Para decorar:

  • Medio bote de mermelada de fresa de calidad decente (para cuando no es temporada)
  • Medio vaso de agua
  • Fresas cortadas en cuartos

Cheesecake lista para repartir

Pasos (mejor el día antes o al menos 6 horas antes de servirla) 

Para la base:

  • Precalentar el horno a 180°C
  • Embadurnar con harina la base del molde para la tarta
  • Separar la yema y la clara de los huevos
  • En un bol grande batir las yemas con energía un par de minutos. Lentamente, añadir 2 cucharadas de azúcar y continuar batiendo hasta que se formen una especie de lazos de huevo de color amarillo claro unos 5 minutos más. Añadir la ralladura de limón y la esencia de vainilla
  • Sobre el bol con el huevo, tamizar la harina junto a la levadura y el pellizco de sal. Al final, mezclar todo con la mano juntando todos los trocitos. Añadir la mantequilla derretida y formar una pelotita de masa con las manos
  • En otro bol grande (el del robot de cocina si se tiene o un bol normal si se usan varillas) montar las claras de huevo a punto de nieve. Añadir dos gotas de limón (esto da estabilidad a las claras). Añadir poco a poco el azúcar y batir hasta que se forme una “nieve” brillante y se formen picos rígidos al levantar las varillas
  • Este es el paso más raro: hay que mezclar las claras a punto de nieve con la pelotita de masa (la harina, la mantequilla y las yemas). Se puede coger una primera cucharada de claras y mezclarla bien con la masa sin preocuparse por perder el aire. Después, cuando la masa se haya ablandado un poco, incorporar el resto de las claras batiendo con cuidado para que el aire no se escape. No pasa nada si el resultado no está perfectamente mezclado, si queda un poco de blanco desaparecerá en el horno.
  • Con delicadeza, colocar la mezcla aireada sobre la base del molde para tartas, meter en el horno y dorar durante unos 10 minutos hasta que coja color y pierda el aspecto húmedo y pegajoso. Tocar delicadamente con el dedo para ver si está listo. Sacar del horno y dejar enfriar un poco. Dejar el horno encendido.

Para el relleno: 

  • En un bol grande (mejor si es en el del robot de cocina) mezclar un paquete de Philadelphia con 1/3 cup de azúcar (o sea, no toda) y toda la maicena. Mezclar durante unos 3 minutos hasta que la mezcla esté muy cremosa (a mano es más difícil que con robot pero se puede). De vez en cuando con una espátula recoger el queso que se queda en los bordes para integrarlo a la mezcla
  • Añadir el resto del queso (los otros tres paquetes) removiendo bien hasta que la mezcla esté cremosa
  • Aumentar la velocidad del robot e incorporar el resto del azúcar y la esencia de vainilla. A continuación, añadir los huevos uno por uno mezclando bien después de cada uno. Finalmente, añadir la nata y seguir removiendo durante un par de minutos hasta que la mezcla sea cremosa, un poco aireada como espumosa pero sin tener burbujas. No hace falta batir demasiado

Coulis de fresa goteando...

  • Verter la mezcla sobre la base ya cocinada
  • Colocar una fuente redonda con agua sobre la bandeja del horno a media altura. Sobre esa fuente, colocar el molde con la masa para la tarta. El agua debería llegar más o menos hasta la mitad de la altura del molde.
  • Hornear durante una hora y cuarto. La parte de arriba tiene que coger un precioso color dorado y el centro debe moverse muy ligeramente cuando se mueva el molde. En mi caso (la he preparado dos veces) la parte de arriba se doraba siempre mucho antes de que el interior estuviera listo. En ese caso basta cubrir la tarta con papel Albal y seguir cocinando hasta que pase el tiempo. No acortar!
  • Pasada una hora y cuarto, apagar el horno y dejar la tarta dentro sin moverla (así se evita que se resquebraje – yo obviamente no me pude resistir y se resquebrajó). Después de una hora o así, pasar la tarta a la nevera cubierta con papel film evitando que toque la tarta
  • Al día siguiente (o pasadas dos o tres horas si no se puede resistir más), sacar de la nevera, desmoldar y servir con unas fresas y un coulis de fresa

Para el coulis de fresa: El mejor modo de prepararlo es con un cazo al fuego, fresas en trocitos, un par de cucharadas de azúcar y paciencia (remover y remover). Si no, se puede usar este truco, cutre pero efectivo sobre todo cuando no es temporada de fresas: comprar un bote de mermelada de fresa decente, ponerla a calentar en una sartén o un cazo y añadir una cucharada de agua por cada cucharada colmada de mermelada. Remover sin parar y dejar enfriar un par de minutos. Quedará una salsa de fresa un poco más líquida que la mermelada

Para servir: ya que estamos puristas, acabemos con gloria: El mejor modo de servir una cheesecake es preparando un vaso alto con agua muy caliente. Con la ayuda de un papel de cocina doblado, cortar un lado de la tarta con un cuchillo afilado, limpiar el cuchillo con agua caliente y papel de cocina, realizar el segundo corte y así sucesivamente. De este modo los trozos de tarta salen “limpios”, sin restos de crema blanca sobre la superficie

La tarta dura unos dos días en la nevera y hasta un mes congelada

Todo lo que hay que limpiar después

Pollo flor de calabaza

pollo flor de calabaza listo para envolver! Por fin! La última receta de la serie “Cocina Mejicana por fascículos”: el pollo flor de calabaza. Es mi plato preferido del restaurante La Panza es Primero de Madrid. Inevitablemente regado con jarras y más jarras de margarita helada en vasos bordeados de sal picante.

Es en realidad una receta muy sencilla. Lo único importante en mi opiniòn es conseguir que el pollo no quede seco. Odio el pollo seco. El pollo seco sigue siendo seco por mucha salsa que le eches (en mi cruzada contra el pollo seco me remito al post fallido de pollo al horno y a mi mejor receta de todos los tiempos: el pollo empanado, húmedo pero light)

Ah, para esta receta se pueden usar tanto flores de calabaza frescas (en Italia las venden por todas partes) o en conserva (en tiendas especializadas). De hecho, creo que la receta original es con flores en conserva.

Ingredientes para 4 personas

  • Dos pechugas de pollo enteras
  • 10 flores de calabaza o una latita de flores en conserva
  • 1 cebolla amarilla
  • 1 cucharada de mantequilla
  • Una hoja de laurel
  • Unos granos de pimienta
  • Un cacito de caldo de pollo tipo knorr  (o medio litro de caldo aneto) – solo se usan 100 ml
  • 150 ml de nata para cocinar
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite
  • Tortillas de trigo o maiz

Pasos:

  • Limpiar las flores de calabaza, secarlas un poco y cortar en trozos quitando el pistilo
  • El siguiente paso es raro pero creo que de alguna manera funciona. Consiste en poner a hervir medio litro de caldo (o de agua con un cacito de knorr). Añadir media cebolla, una hoja de laurel y los granos de pimienta y un pellizco de sal. Cuando el agua empiece a hervir, añadir las pechugas de pollo y dejarlas durante tres minutos. Después, sacar las pechugas de pollo y dejar enfriar

flores de calabaza

  • Mientras, en una sartén sofreír la otra mitad de la cebolla con una cucharada de aceite. Cuando la cebolla esté bien cocinada, añadir una cucharada de mantequilla y remover. La mantequilla da un toque dulce que potencia el sabor de la flor de calabaza, en sì muy sutil.
  • Añadir las flores de calabaza, un pellizco de sal y pimienta. Dejar cocinar un par de minutos más.
  • Añadir la nata y el caldo, remover y cocinar 5 minutos más. En este punto, se puede pasar por la batidora y volver a pasar a la sartén para que la salsa quede sedosa y homogénea. Si no también está bien con trocitos. Yo pasé por la batidora la salsa pero antes había reservado un par de cucharadas con trozos para que en la salsa hubiera algo de trocitos, para que se vieran las hojas de flor de calabaza
  • Cortar las pechugas de pollo en tiras en sentido diagonal y luego en cubos. El interior estará crudo
  • Pasar los cubitos de pollo a la salsa y cocinar durante 3 minutos removiendo. Se puede “pescar” un trozo de pollo y cortarlo para ver que no esté crudo por dentro. El paso de hervir las pechugas antes lo vi en otro blog y me pareció bastante absurdo pero creo que de alguna manera ayudó a mantener el pollo húmedo por dentro
  • Pasar el pollo en salsa a una fuente y decorar con un poco de perejil picado
  • Poner a calentar el horno a 200 grados calor superior e inferior
  • Abrir el paquete de tortillas. Poner sobre una bandeja de horno una capa de papel albal, tortillas (sin que se superpongan), papel albal, tortillas, papel albal, cerrar un poco como si fuera un paquetito. De este modo las tortillas se calentarán y cocinarán ligeramente al vapor pero sin secarse porque tienen que estar flexibles
  • Dejar en el horno durante unos 5 minutos si el horno está muy caliente (si no 10)
  • Pasado ese tiempo, sacar las tortillas del horno y colocarlas entre un par de servilletas de papel para que no pierdan el calor (se puede usar un trapo de cocina pero si se ha lavado con jabón perfumado el olor pasa a las tortillas y es desagradable)
  • Preparar una tortilla con dos cucharadas de pollo con salsa. En mi opiniòn, no le hace falta nada más!

Enjoy!

Esta es la ùltima receta de la serie “Por fascìculos” Cocina Mejicana

pollo flor en proceso

Fajitas con carne de cerdo cocinada a fuego lento

Fajitas con carnitas, salsa y cilantro

Prometí que estas entradas “por fascículos” serían más cortas así que estoy intentando no filosofar pero no lo he podido evitar…

Toda esta historia de la comida mejicana nació por un whatsapp. Un whatsapp en el que mi amiga me explicaba cómo preparar carnitas. En ese mensaje había una palabra clave: “espalda de cerdo”. WTF es una “espalda de cerdo”??

Móvil en mano, salí corriendo hacia mi carnicero de confianza, en su pulcra e inodora carnicería de Via San Gottardo. Con mucha nonchalence, le pedí una espalda de cerdo. Obvio, no? El se limitó a levantar una ceja, señalar una perfecta fila de solomillos y cottolette (10cmx6cmx1cm) y responder: “De cerdo sólo vendemos esto, señorita, sólo la mejor calidad

No le culpo. Hasta ese whatsapp yo ni siquiera sabía lo que era una “espalda de cerdo” y como yo, supongo que no lo sabe casi nadie. Por eso las carnicerías pijas milanesas ya no la venden.

Para conseguir la famosa espalda de cerdo, acabé en el cochotroso mercado de 24 maggio. Un edificio ultra-grafiteado que te abofetea al entrar con un fuerte olor a sangre y a agua mezclada con escamas de pescado. Un mercado de inmigrantes para inmigrantes.

La espalda de cerdo estaba en el primer puesto a la derecha. Ahí compré el alma de este plato, puro sabor concentrado, una carne tiernísima y con personalidad.

Cual es la moraleja de esta historia? No sé… muchas.

Sobretodo que vivimos en un mundo mucho más pequeño de lo que pensamos, creyéndonos en cambio muy cosmopolitas. Nos acostumbramos a nuestra realidad, a nuestros filetes limpios y anónimos, a nuestra rutina y no nos damos cuenta de todo lo que eliminamos de la ecuación en aras de una vida más rápida y simplificada. Por ejemplo (pero no solo) el sabor.

 todo listo para empezar a cocinar

(La cebolla es para despistar, no la usé para este plato. La naranja era del tipo sanguina, una naranja dulcísima y casi roja que venden en Italia pero supongo que se puede usar cualquiera. La cocacola ayuda a caramelizar la carne)

Ingredientes (para 4 personas)

  • Un kilo de espalda de cerdo (a mí me la cortaron transversalmente en dos rodajas de unos 4 cm de alto). Debe ser un trozo con un poco de grasa y un poco de hueso
  • Una naranja
  • Una lata de cocacola normal
  • Dos hojas de laurel
  • Unos granos enteros de pimienta negra (usé rosa porque no tenía)
  • Una cucharada de sal (yo usé sal gorda)
  • Agua
  • Un paquete de tortillas de trigos de tamaño medio (yo las compré en una tienda especializada)

Pasos

  • Poner una olla alta a fuego fuerte
  • Colocar en la olla los trozos enteros de carne, la cocacola, el zumo de naranja y las hojas de laurel
  • Añadir agua a la olla hasta que cubra la carne
  • Cuando empiece a hervir, echar la cucharada de sal. Remover ligeramente, tapar y bajar el fuego.
  • Hervir durante tres horas. El agua tiene que borbotear suavemente, se puede dejar la tapa ligeramente abierta para que el agua evapore mejor pero nada de prisas. Las tres horas son necesarias
  • Pasado ese tiempo, tocar un poco la carne con un tenedor, probablemente se separe sola del hueso y todavía quede un poco de agua (si se ha hecho a fuego suave). Aun no tiene un aspecto caramelizado

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  • Subir a fuego fuerte y dejar que evapore casi toda el agua restante sin tapa. Se puede dar la vuelta a los trozos de carne para que la parte que estaba descubierta quede de nuevo bajo el agua. Apagar el fuego cuando en la base de la olla quede una especie de salsa pegajosa pero nada de caldo (no forzar porque se quemará)
  • Sacar la carne de la olla, pasar a una fuente y dejar enfriar un poco
  • Cuando la carne ya no esté demasiado caliente, desmenuzarla con los dedos, separando la carne del hueso y apartando el exceso de grasa (si no se ha deshecho)
  • Poner la carne desmenuzada en una fuente, rociar con el sirope que se ha formado en el fondo de la olla (es lo mejor) y espolvorear por encima unas hojas de cilantro un poco picadas. A mí no me gustaba mucho el cilantro pero he aprendido a apreciarlo sobretodo en la comida mejicana y tailandesa
  • Poner a calentar el horno a 200 grados calor superior e inferior
  • Abrir el paquete de tortillas. Poner sobre una bandeja de horno una capa de papel albal, tortillas (sin que se superpongan), papel albal, tortillas, papel albal, cerrar un poco como si fuera un paquetito. De este modo las tortillas se calentarán y cocinarán ligeramente al vapor pero sin secarse porque tienen que estar flexibles
  • Dejar en el horno durante unos 5 minutos si el horno está muy caliente (si no 10)
  • Pasado ese tiempo, sacar las tortillas del horno y colocarlas entre un par de servilletas de papel para que no pierdan el calor (se puede usar un trapo de cocina pero si se ha lavado con jabón perfumado el olor pasa a las tortillas y es desagradable)
  • Preparar una tortilla con dos cucharadas de carnitas y dos cucharadas de salsa de tomate picante con un toque de cilantro. Se puede poner guacamole para dar humedad, no sé si es muy ortodoxo (pero está buenísimo)
  • Enjoy!

Carnitas recién desmenuzadas

Este post es la segunda parte de la serie “por fasciculos”: Cocina Mejicana

Comida mejicana: Nachos, guacamole y salsa picante

Nachos para mojar en guacamlole

Nachos al horno con frijoles, queso y jalapeños

Ingredientes (para 4-5 personas)

  • Una bolsa de nachos de maíz de buena calidad (nada de Doritos)
  • 250 gramos de queso gouda
  • 1 lata de alubias rojas cocinadas – yo compré las de la marca Goya en una tienda especializada (Kidney beans)
  • 2-3 Jalapeños en conserva – una lata pequeña es más que suficiente, también en tiendas especializadas

Pasos

  • Poner a calentar el horno a 200°C, calor superior e inferior
  • Cortar el queso en tiras finas (o comprarlo ya rallado) y separar los trocitos
  • Colocar los nachos en una fuente apta para horno
  • Abrir la lata de alubias y verter delicadamente el contenido sobre los nachos con una cuchara (no echar todo de golpe porque la lata tiene demasiado líquido y si los nachos se empapan no quedarán crujientes). Repartir homogéneamente
  • Esparcir el queso por encima también de forma homogénea (no hay nada peor que un nacho al que no le ha llegado nada de chicha :))
  • Meter al horno durante unos 5-10 minutos (depende de lo precalentado que esté el horno así que es mejor estar atento)
  • Cuando el queso se haya derretido y gratinado muy ligeramente, sacar del horno
  • Cortar dos o tres jalapeños en tiras y distribuir los trozos sobre los nachos antes de servir

Preparando nachos

Guacamole fresco

Ingredientes (para 4-5 personas)

  • 2 aguacates muy maduros (es mejor ir a comprarlos a una pequeña tienda especializada, en el supermercado siempre están duros)
  • 1/4 o media cebolla roja pequeña
  • 6-7 tomatitos cherry (se puede usar tomate normal pero cada vez me parece que tienen menos sabor, sobretodo ahora que no es temporada)
  • 1 limón (apretarlo contra una superficie con la palma de la mano antes de cortar)
  • Sal

Pasos

  • Picar la cebolla y los tomatitos en trocitos muy pequeños
  • Cortar los aguacates en sentido vertical, quitar el hueso y vaciar la pulpa con una cuchara en un vaso de batidora
  • Triturar el aguacate con la batidora hasta que quede una pasta muy cremosa. También se puede hacer a mano pero el resultado es menos gustoso
  • Mezclar en un bol los tomatitos, la cebolla y la crema de aguacate
  • Cortar el limón y exprimirlo directamente sobre el guacamole (quitando las pepitas)
  • Añadir la sal a poquitos, probando de cada vez. Si falta sabor, ajustar con màs sal o màs limón

Aguacate maduro

Salsa picante casera 

Ingredientes (para 4-5 personas)

  • Media cebolla
  • 200 gramos de tomatitos cherry (8-10 tomatitos)
  • Medio pimiento picante
  • 250 ml de puré de tomate (“passata” italiana)
  • 1 cucharada sopera de vinagre balsámico (opcional, a mì me gustò)
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 cucharadita de sal

Pasos

  • Picar la cebolla y rehogar durante unos minutos (poner en una sartén pequeña caliente con un chorrito de aceite) y remover
  • Añadir el pimiento troceado. Remover y dejar dorar un par de minutos junto a la cebolla. No importa si se pega un poco
  • Cortar los tomatitos en cuartos y echar a la cebolla ya doradita. Tapar porque salta. Remover agitando la sartén con la tapa puesta. No bajar el fuego, està bien que los tomates se caramelicen un poco
  • Añadir el puré de tomate (como medio vaso).  La razón por la que usé esta combinación de tomates frescos y salsa es que no tenía tomates grandes buenos (no es temporada y no tenían sabor), tenía solo algunos tomatitos cherry. El puré de tomate funciona muy bien para hacer volumen y acortar un poco los tiempos de cocción
  • Añadir la sal, el azúcar y el vinagre balsámico. Dejar cocinar tapado a fuego fuerte, removiendo de vez en cuando. La salsa tiene que borbotear y empezar a secarse por el borde de la sartén.
  • Cuando la salsa esté muy densa, un poco pegada a la sartén se puede añadir un chorro de agua, remover y volver a hervir (esto sirve para que la salsa concentre el sabor sin quemarse).
  • En el ultimo momento, en función de lo seca que este la salsa se puede añadir otro chorrito de agua para hidratar, removiendo y dando un ultimo golpe de hervor. Probar para saber si el tomate està bien cocinado (debe ser dulce, sin acidez, idealmente con una especie de toque ahumado)
  • Dejar enfriar la salsa (si está caliente sabe un poco a salsa para pasta, es el frescor lo que la hace perfecta para unos nachos o unas fajitas)

Salsa de tomate picante casera Estas tres recetas son la primera parte de la serie “Por fascículos” Cocina Mejicana